En Twitter: @GemaGallardo
Desde hace un tiempo las empresas del sector vitivinícola vienen pidiendo al gobierno mejorar la competitividad argentina, ya que un aumento de los costos en el ámbito nacional y el retraso en el tipo de cambio están poniendo en aprietos a los bodegueros. Muchos de los cuales, y en especial las bodegas boutiques, se ven obligaos a resignar exportaciones y perder mercados en los cuales el vino argentino logró instalarse luego de dos intensas décadas de trabajo.
El presidente de Bodegas Argentina Juan José Canay ya le había expresado a MDZ Online, cuando se realizó el VIII Foro Internacional Vitivinícola, la preocupación del sector: "El problema es el mismo que tienen hoy todas las economías regionales de Argentina con un aumento de costos muy importantes y sin poder aumentar los precios. A raíz de esto hay un problema serio: España e Italia están ofreciendo vinos baratos y Argentina no puede aumentar los precios. El país sigue teniendo demanda pero a precios altos. La demanda a precios bajo no la tiene porque pretende vender a 24 lo que antes vendía a 20 y el mercado quiere seguir comprando a 20 y si no le compra a los otros", y aclaró que "el vino embotellado sigue cayendo. Este año vamos a perder más de un millón de cajas con respecto al año pasado en caída de ventas".
Al respecto, en su edición de ayer Clarín publicó que Alberto Antonini, dueño de Altos las Hormigas, confía que esta es la oportunidad para que los vinos argentinos posicionados en 10 dólares la botella salten a la alta gama. Pero para los sanjuaninos de Bodegas Monte, la renta de las exportaciones cayó del 20 por ciento al 2 por ciento y que se embarca por puro compromiso. El matutino también señalaba que desde hace unos meses cambió de mano la bodega Achával Ferrer y que otras, como Salentein, tuvieron que desprenderse de negocios como el de las frutas y hay unas 20 bodegas boutique con cartel de venta. También se comentaba el caso del Clos de los Siete, que tiene entre sus socios a Laurent Dassault, propietario de los aviones Mirage y a la baronesa Nadine de Rothschild y que, para seguir funcionando, la bodega está recibiendo fondos del bolsillo de sus dueños.
De esta manera, MDZ consultó a las autoridades de Bodegas de Argentinas para saber cuál es la situación real de las empresas del sector frente a un dólar oficial que no avanza al compás de los costos. Así, Juan Carlos Pina, uno de los responsables de la entidad explicó que "en los últimos tres años el dólar creció un 5 por ciento anual mientras que los costos lo hicieron un 20 por ciento anual. Por lo cual los productos embotellados, principalmente, perdieron rentabilidad. Antes la caja de vino tenía un piso de 20 dólares, hoy no se puede vender menos de 30", puntualizó.
Y párrafo seguido agregó que la situación es más complicada para las pequeñas bodegas que encontraron su nicho en el extranjero. "Las bodegas grandes tienen un volumen de mercadería importante en el mercado interno. Sin embargo no estamos al tanto de que bodegas boutiques se hayan puesto a la venta por este motivo", expresó Pina.
Por su lado, Carlos Caselles, dueño de bodega Sinfín y director de Bodegas de Argentina, también confirmó que el estancamiento del dólar los hace perder competitividad, pero detalló que los más afectados son aquellos que venden vino por debajo de los tres dólares. Y aseguró que a su empresa los afecta menos porque venden vinos de alta gama a mercados de países como Estados Unidos, Canadá, Suiza, Brasil y China, pero que también han sacrificado rentabilidad para no perder clientes.
Del sector aseguran que se ha hablado con los gobiernos de las diferentes provincias vitivinícolas para que intercedan ante el Gobierno Nacional y según explicaron y compararon: "La soja tiene un precio internacional alto y los costos son menores que los del vino, ya que nosotros tenemos que invertir en los llamados insumos secos (cajas, botellas, corchos, etcétera). Nos está afectando tanto como a todos los productos de importación", cerró Pina.