Sandy, un "cisne negro" con muchas posibles consecuencias

Un informe de Bolsamanía preparado por María Gómez da cuenta de los efectos del denominado "cisne negro", un fenómeno natural que impacta en los mercados. Un interesante punto de vista para profundizar el análisis de la importancia de esta tormenta.

Un damnificado de todas las tormentas. Foto: Publicada por el Boston.com
Un damnificado de todas las tormentas. Foto: Publicada por el Boston.com

“Sandy” es, como era de esperar, trending topic un día más pero, ¿es un “cisne negro”? El impacto de este fenómeno meteorológico en las Bolsas y en la economía de Estados Unidos y, por contagio, en la economía global, dependerá de que se convierta o no en uno de esos “eventos raros, difíciles de predecir y con un elevado impacto” que el trader Nassim Nicholas Taleb denominó en 2008 “cisnes negros”. El efecto de lo altamente improbable normalmente afecta a los mercados bursátiles, porque éstos suelen descontar los acontecimientos con anterioridad a que se produzcan, de ahí que las Bolsas se hayan ganado el calificativo de “indicadores adelantados”.

Estas bellas y extravagantes aves ya no son desconocidas para los inversores, que en los últimos años han visto sobrevolar los atentados del 11-S en Nueva York, la quiebra de Lehman Brothers, la bancarrota de Grecia, o el devastador terremoto, posterior tsunami y luego crisis nuclear de Japón. Tampoco es la primera vez que Wall Street cierra por acontecimientos imprevistos.

 

La plaza neoyorquina cerraba ayer por primera vez desde 1985 debido a un fenómeno meteorológico. En aquella ocasión, el huracán "Gloria" fue el responsable de que la Bolsa de Nueva York permaneciera cerrada pero solo durante una sesión porque, para encontrar un precedente de más de un día de paralización por las inclemencias del tiempo, hay que remontarse a la tormenta de nieve de 1888. El cierre más prolongado fue el que se decretó tras los atentados del 11 de septiembre en 2001, y que se prolongó cuatro sesiones. También se decidió cerrar la Bolsa en los días de luto decretados por las muertes de presidentes como Ford o Reagan, en 2007 y 2004, respectivamente, y en funerales como los de Johnson (1973), Truman (1972), Eisenhower (1969) o Kennedy (1963). Según cálculos de la CNBC y Morningstar Commodity Data, la media de caída del Dow Jones tras un cierre no programado es del 0,17% y del 0,05% para el S&P. Rompe la estadística el impacto del 11-S, con recortes que ascendieron al 7,13% para el Dow Jones y al 4,92% para el S&P.

De momento, las cifras que deja “Sandy” pasan por seis Estados en alerta; vientos de hasta 136 kilómetros por hora; 60 millones de estadounidenses afectados; 7.500 vuelos cancelados; y unos daños valorados entre 2.000 y 100.000 millones de dólares o reclamaciones a las aseguradoras por 5.000 millones (en función de las fuentes). Sin embargo, en opinión de Ryan Sweet, economista senior de Moody’s, será una tormenta costosa pero sin impacto en las cifras del PIB del cuarto trimestre: “Es un asunto más regional que no tendrá implicaciones significativas en la macro de Estados Unidos”. En el corto plazo, Diane Swonk, economista jefe de Mesirow Financial, subraya que aumentarán los gastos de los consumidores en cadenas minoristas por el aprovisionamiento previo a la tormenta y para reparar los daños pero, a su vez, este aumento del gasto antes de la campaña de Navidad podría reducir las ventas en ese periodo clave.

La otra visión es la del cierre de los establecimientos que, según Lance Roberts, CEO de Streettalk Advisors, provocará un impacto negativo de medio punto porcentual en las ventas minoristas y también en las contrataciones. Y John Canally, economista de LPL, dirige su mirada hacia los precios, como los de la gasolina, que podrían subir ante el cierre de las refinerías en puertos como Filadelfia, Nueva Jersey Norte y Delaware, y advierte que los cortes en el suministro de electricidad tampoco incentivan al consumo: “La gente se sienta en su casa y no gasta”.

Desde S&P, San Stovall, estratega jefe en acciones, recuerda además que los inversores no solo tienen motivos “meteorológicos” para tensarse, sino también corporativos y políticos. “Pensamos que noviembre será un mes para recordar”, sentencia este experto, quien, sin embargo, recuerda que la Bolsa suele subir después del paso de grandes tormentas: de los 13 peores huracanes de la historia de Estados Unidos, solo a "Ike" (en agosto de 2008) le sucedió una caída libre de la economía, pero el escenario era de debacle financiera; y en el caso de "Hugo", en 1989, las acciones cayeron durante los siguientes tres-seis meses. La media de los seis meses posteriores a estas tormentas es de alzas del 6%. “La historia nos dice que los huracanes no activan descensos en las Bolsas, aunque la reacción ha sido desigual en función del huracán”, concluye Stovall.

En Bernstein esperan más descensos en los mercados, pero no por "Sandy", sino hasta que las empresas comiencen a publicar pérdidas manejables: “Para muchos, la actual debilidad previsible representa una oportunidad para comprar a niveles atractivos”. Philip Davis, responsable de una de las newsletter de opciones y acciones con mayor crecimiento, Philstockworld.com, ironiza en Seekingalpha: “Ha habido cinco 'cisnes negros' en cuatro años, así que cuando algo sucede con casi más frecuencia que la Navidad, la mejor política es siempre esperar lo inesperado”.

Europa subió

Subidas a media mañana en las Bolsas europeas, que cotizan con compras de alrededor del 0,6%. El Ibex 35 se anota un 0,48%, después de que el PIB del tercer trimestre haya sido, por raro que parezca cuando se habla de España, mejor de lo esperado. La economía española se contrajo en los últimos tres meses un 0,3%, mientras que el mercado esperaba que lo hubiera hecho un -0,4%. A media mañana, "Sandy" arroja además más cifras: futuros americanos cotizan con caídas del 0,8%.

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