El presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), José de Mendiguren, sostuvo hoy que la Argentina "no tiene motivos para asustarse" frente a la crisis de los países europeos, pero sí ante un estancamiento de la economía brasileña.
"La Argentina hoy tiene un cuadro de abastecimiento de dólares muy satisfactorio, producto del comercio exterior. Ahora, indudablemente están pasando cosas que creo que nadie podía prever a nivel mundial. Pero Argentina no tiene un motivo como para que uno pueda asustarse", puntualizó.
Respecto a Brasil, expresó que el Gobierno de ese país, "cuando ve que hay peligro de salida de capitales, lleva a un valor el dólar y detiene esa salida".
"Por eso, lo que más nos afectaría a nosotros es que Brasil deje de crecer. Brasil tiene un aparato productivo muy importante, pero el mundo al cual ese país está abasteciendo tiene dificultades. Entonces, si se para el mercado interno brasileño y el mundo al que los brasileños abastecen crece menos, para la Argentina se va a complicar", concluyó.
Por otra parte, el empresario sostuvo que "tener previsibilidad le hace bien no solamente a los empresarios y a la economía, sino también a los trabajadores".
"Tanto para los trabajadores como para nosotros, la mayor preocupación pasa por la recuperación del salario real. De nada sirve tener más pesos en los bolsillos si uno con eso compra menos cosas", enfatizó.
En declaraciones a radio El Mundo, de Mendiguren insistió con la necesidad de "pactar una pauta para la puja distributiva", que implique ponerle un horizonte a las discusiones salariales.
Para el dirigente, "también es importante que cada sector discuta en función de sus características. Aquí resulta que la función (del secretario general de la CGT Hugo) Moyano es pedir todo lo que pueda, y la nuestra es tratar de buscar un equilibrio".
Fuente: NA
Industriales temen un enfriamiento de Brasil
Para los miembros de la Unión Industrial Argentina, el panorama futuro de Argentina no ofrece “motivos para asustarse” si se agudiza la crisis de Europa. Sí hay riesgos si se estanca la economía brasileña, que es uno de los principales motores de crecimiento de la producción nacional por su fuerte demanda. Advierten sobre la fuga de capitales.