El ministerio de Planificación, Julio de Vido, solicitó al directorio de YPF una reunión extraordinaria para aclarar si los cambios accionarios anunciados en España tendrán algún tipo de impacto en las inversiones y producción de la petrolera en la Argentina, informó hoy como anticipo el portal de noticias Infobae.com
Las dudas centrales del Gobierno argentina giran en torno a qué podrías pasar si Sacyr con los mexicanos de Pemex se hacen del control de Repsol. Y qué pasaría con el futuro de YPF, ya que Repsol tiene por más del 51% de las acciones de la petrolera argentina y quien la controle puede influir sobre los planes de inversión, crecimiento y en la política comercial de la mayor compañía de hidrocarburos del país.
El Gobierno nacional solicitó al directorio de la Repsol SA una "reunión extraordinaria" para que informe sobre los cambios de composición accionaria y si estos tendrán "algún tipo de variación" sobre los planes de desarrollo de la petrolera en la Argentina.
Haciendo uso de sus facultades de contralor de las empresas proveedoras de energía en el país, el Ministerio de Planificación Federal convocó a las autoridades de Repsol, de la constructora española Sacyr Vallehermoso y la estatal mexicana Pemex, "informen y precisen a la brevedad" si las modificaciones provoquen cambios en la sede local.
El Gobierno busca información oficial respecto del voto conjunto que acordaron las dos empresas dentro del Consejo Administrativo y si esa estrategia "generaría algún tipo de impacto o variación en los planes de inversión y/o producción o algún otro tipo de cambio en YPF SA".
En la actualidad, Sacyr posee el 20,01% de Repsol, mientras que Petróleos Mexicanos y PMI Holdings BV (el grupo Pemex) controlan el 4,81 por ciento.
El conflicto estalla luego de los movimientos de Sacyr, en alianza con la mexicana Pemex para hacerse con el control de la petrolera Repsol. Movida que rápidamente fue respondida por el otro accionista mayoritario, La Caixa.
El presidente de Repsol, Antonio Brufau, recaba apoyos políticos y accionariales para defenderse del intento de asalto al poder de la compañía protagonizado por Sacyr y su socio mexicano Pemex. En el plano político, el Partido Popular ya ha cuestionado que una operación de estas dimensiones se plantee en pleno proceso preelectoral. Y en la batalla del capital, La Caixa, con el 12,8%, está más cerca de los anteriores gestores y ve con desconfianza los planes de la constructora, informa hoy el diario El País de España.
Paralelamente a esta labor, el equipo jurídico de la petrolera prepara también la batalla jurídica. El principal argumento a esgrimir es que Sacyr y Pemex han diseñado su pacto para tomar el control de la compañía evitando expresamente lanzar una oferta pública de adquisición (opa), lo que equivaldría a un fraude de ley respecto a la legislación de opas. El pacto parasocial detalla que el porcentaje del capital que mantendrán ambos socios conjuntamente será del 29,8%, para no alcanzar el 30% que les obliga a lanzar una opa.
El otro argumento es que al sindicar Pemex sus acciones con Sacyr con el objeto de participar en la gestión se produce un conflicto de interés, ya que la mexicana es un competidor directo de Repsol, y ahora abandona su posición de permanecer al margen de las decisiones estratégicas de la española. Ese conflicto de intereses se haría patente en el Consejo de Administración, en el que Sacyr y Pemex reclaman mayor presencia.
La Asociación Española de Accionistas Minoritarios de Empresas Cotizadas (AEMEC) recogió ayer estos argumentos y anunció que pedirán que los consejeros nombrados de forma sindicada por Sacyr y Pemex abandonen el consejo.
Un jarro de agua fría a este argumento es el que arrojó ayer la Comisión Nacional de la Energía (CNE), al anunciar que no estudiará la operación ya que "no requiere su autorización" porque no persigue la toma de control sino solo un pacto de sindicación entre accionistas.
La carrera por ganarse aliados se antoja igual de complicada que la batalla legal. La Caixa, con el 12,8% del capital, ha señalado que esperará al Consejo (previsto para finales de mes, si no se convoca antes uno extraordinario) para mostrar su posición. Pero se da por seguro que cerrará filas con el actual equipo gestor, informaron en fuentes cercanas a la operación. Brufau también tiene la opción de buscarse un caballero blanco, un socio industrial poderoso que le ayude a frenar a Sacyr.