La mitad de los hogares de la Argentina no tiene aún acceso a las redes de agua potable y cloacas, con realidades muy distintas entre la Capital Federal y distritos como Misiones.
El acceso a agua potable y cloacas de red pública es una necesidad básica en las sociedades modernas, pero salvo en la Ciudad de Buenos Aires, la mayoría de los hogares se ven obligados a contar con alternativas por la falta de esos servicios.
Mientras, con los impuestos abonadas por todos los habitantes del país se subsidia la tarifa de agua y cloacas en la Ciudad de Buenos Aires, donde vive la población de más altos ingresos del país.
Así lo denunció el Instituto para el Desarrollo Social Argentino (IDESA) en un informe dado a conocer este domingo.
Un componente clave dentro de la infraestructura sanitaria en las sociedades se integra por las redes de acceso a agua potable y desagües cloacales conectados a redes públicas con cañerías hacia el interior de las viviendas.
Esta es la modalidad más apropiada para evitar riesgos de enfermedades ya que permite disponer de agua potable para el uso familiar y procesar los excrementos de manera menos contaminante.
Cuando el sector público no garantiza estos servicios, las familias tienen que apelar a soluciones individuales generalmente más costosas, menos seguras y más contaminantes.
Una de estas soluciones es el agua de pozo o con transporte de cisterna, y el desagüe cloacal con cámara séptica y/o pozo ciego.
Situaciones extremas desde el punto de vista de la vulnerabilidad sanitaria y ambiental se dan cuando las familias consumen agua de ríos o fuentes naturales y utilizan excavaciones en la tierra para los desechos orgánicos.
Gracias a la reciente difusión de los resultados del Censo 2010 se puede trazar un panorama actualizado sobre la accesibilidad de las familias argentinas a este tipo de infraestructura sanitaria básica.
En el promedio para todo el país, sólo el 51 por ciento de los hogares cuenta con servicios de agua potable y cloacas con conexión a la red pública dentro de la casa.
Este promedio comprende, en un extremo, a la Ciudad de Buenos Aires donde el 96 por ciento de los hogares tiene acceso a este conjunto de infraestructura básica.
En el otro extremo, aparece la provincia de Misiones donde sólo el 18 por ciento de las viviendas tienen agua y cloacas conectadas a red pública con cañería dentro del hogar.
Las situaciones más precarias se dan en las zonas más pobres, especialmente el norte del país.
Por ejemplo, en la provincia de Misiones el 34 por ciento de las viviendas no tiene acceso a agua potable de red pública dentro de la vivienda y el 23% entierra los excrementos o directamente no cuenta ni con una letrina.
Las carencias se dan hasta en las provincias más ricas, como Córdoba, donde apenas el 37% de la población tiene agua potable y cloaca conectados a la red pública.
Uno de cada dos hogares no tendría acceso a cloacas
Así lo denunció el Instituto para el Desarrollo Social Argentino (IDESA) en un informe dado a conocer hoy. El acceso a agua potable y cloacas es una necesidad básica, pero salvo en la Ciudad de Buenos Aires, la mayoría de los hogares se ven obligados a contar con alternativas, según el informe.