Lo que hay que saber del jueves

Comienza un nuevo mes, pero sin cambiar los temas que ocupan y preocupan. Y esto vale tanto para lo externo, como lo local. Afuera expectativas se mezclan con noticias; mientras que se espera el dato de empleo americano de mañana. En lo local, ayer, hablaron todos. Oposición y varios funcionarios del Gobierno. Hoy, se espera a Cristina con los empresarios. También datos económicos oficiales y privados, y hasta encuestas para octubre. Mientras se sigue con atención el nivel de reservas y fuga.

Por Sabrina Corujo - Economista Portfolio Personal

Jueves, comienzo de un nuevo mes: septiembre. Tal como adelantamos ayer, los temas -al menos para el mercado- siguen siendo los mismos. Luego de culminar un agosto bastante difícil, en especial, en sus primeras semanas; las dudas, aún cuando se haya cambiado de mes, no se modifican. Los temas a mirar tampoco. En el corto plazo, y si lo que miramos es la coyuntura externa, debemos hablar de la atención que focaliza el dato de empleo americano de mañana y las medidas que pueda anunciar Obama la semana que viene; como también de las expectativas que ya se generaron -y generarán- sobre la próxima reunión de la FED en las ruedas del 20-21. Mientras que, de fondo, claro está se sigue lo que sucede en Europa. Es decir, nuevo mes; mismos temas.

Y ¿como empieza? Con volatilidad, como era esperable. Europa con mayoría de bajas pero recortando; los futuros americanos, en estos momentos, con leves subas tras comenzar temprano la rueda en baja.

Por ende, es claro que la visión no cambia; y nuestras recomendaciones se mantienen. En lo local, no estamos ni estaremos exentos a la volatilidad externa; a la vez que lo propio seguirá metiendo puntual selectividad de por medio, con negocios que en activos de riesgo realmente preocupan por los bajos en los momentos, en particular, de recomposición de precios. Mientras que el dólar, merece un destacado especial. La presión sobre la plaza cambiaria se sigue observando y obligó nuevamente al Central a vender se estima unos USD 200 millones para aminorarla. De corto, insistimos, no es un problema. De mediano, la fuga de capitales, necesita una solución de política. En momentos, además, donde ciertos datos comienzan a mostrar debilidad tal como lo venimos reflejando. De hecho, agosto, se entiende fue un mes duro para la entidad que debió liquidar reservas para mantener el control por más de USD 1.000 millones -algo que se dice relegará al país del tercer al cuatro lugar de Latinoamérica por nivel de reservas-. En sí, una tendencia de fuga o dolarización que necesita calmarse, pero en lo que claramente no ayuda ni la coyuntura externa, ni la propia.

Y cuando hablamos de externa, más allá de lo que mencionamos, debemos destacar a Brasil. No son pocos los ojos que se están focalizando en lo que el "socio" hace. Claramente complicaciones allí, afectarán y no poco al país. Incluso oficialmente se admite, aunque se trata obviamente de bajar la posible tensión sobre el tema. Por algo, casi en forma unánime, se afirma que de estar echando raíces una nueva recesión en el mundo, dos son las variables principales a mirar: soja y Brasil.

Institucionalidad
Muchos de estos temas fueron tocados directamente o indirectamente en la reunión de ayer del Consejo de las Américas de la que participaron opositores y funcionarios del Gobierno. Los primeros en la voz de Ricardo Alfonsín y Hermes Binner reclamaron una "mayor institucionalidad y reglas de juego" para atraer inversiones y atenuar la posible crisis económica internacional (al fin y al cabo están o deberían estar en campaña); en tanto, que desde el Gobierno se escuchó al jefe de Gabinete, Aníbal Fernández; Boudou -que no tocó la guitarra- y Marcó del Pont, entre otros. El primero defendió el modelo y dijo que "la Argentina es un país seguro para hacer negocios".

Ricardo Alfonsin y Hermes Binner pidieron más institucionalidad.


El ministro, por su parte, destacó que "Brasil y la Argentina pueden conversar sobre sus políticas, pero somos países que seguramente vamos a seguir creciendo; somos socios estratégicos y vamos a seguir conversando sobre nuestras diferencias. Las medidas de ajuste tomadas por Brasil son quizás un replanteo de algunas políticas frente a la crisis internacional". También lógicamente defendió el modelo. Sostuvo que "se habla de inflación, pero todos los días se abren fábricas, se crean puestos de trabajo, hay inversión en energía... Hay una o dos inauguraciones por día, y los medios critican a la Presidente, que va a casi todas porque está en campaña.

La realidad es que la invita el sector privado, los dueños de esas fábricas que se abren"; mientras que defendió el rol de los países agropecuarios: "No vamos a aceptar que se trate de fijar precios máximos a los productos agropecuarios; nunca a nadie se le ocurrió hacer lo mismo con los productos industriales. Sí creo que hay que avanzar hacia una regulación de los mercados de futuros y derivados". Por último, como es ya casi una costumbre, arremetió contra las calificadoras -"o que hicieron las calificadoras de riesgo a lo largo de dos décadas es un desastre. Son culpables del desastre y del agravamiento de la crisis actual"-, dijo que no se acercarían al FMI tras las elecciones y que siguen las negociaciones con el Club de Paris.

Sobre el cruce entre Randazzo y el Gobierno afirmó que "Randazzo estuvo flojo: yo habría sido diez veces más duro". Y arengó que "No pensamos avanzar sobre los medios que nos atacan; eso ya lo hizo la gente con su voto".

En cambio, la presidenta del Central destacó que "cundo se plantea que la Argentina es sólo soja, existe un gran desconocimiento. Lo que generó el crecimiento económico, básicamente, fue la industria, con un 26%. Menos del 4% fue impacto, directo e indirecto, del sector agropecuario". Sobre la crisis, por su parte, destacó que "Lo que está ocurriendo en los países centrales, nos habla de una etapa larga de incertidumbre, probablemente de muy bajo crecimiento. Nos habla de una crisis que si uno tuviera de definirla, lo haría como una crisis del mundo capitalista que se viene registrando en los últimos 30 años. Es la misma que particularmente en Argentina estalló antes".

Datos económicos
Por su parte, esta mañana, hay una batería de breves sobre algunos datos económicos. Por un lado, inflación. Se dice que en agosto esta volvió a acelerarse y aumentó un 2% por el impulso de los precios de los alimentos. Obvio, según cálculos no oficiales.

También, y relacionado con la debilidad fiscal. Se afirma que en un año electoral y de la mano de iniciativas "universales" que agrupan programas tan diversos como la Asignación Universal por Hijo y el Fútbol para Todos, y subsidios a sectores económicos variados, el Gobierno aumentó exponencialmente el gasto. En especial, se detallan los servicios sociales que en los últimos dos años se lo llevó a niveles históricos. De hecho, un informe elaborado por la Asociación Argentina de Presupuesto (ASAP), sostiene que los gastos totales de este año alcanzarán los $ 382.063 millones, un 24% del producto. Mientras que del denominado gasto social se llevará $ 228.319 millones; es decir, un 15% del PBI. En ambos casos se trata de los mayores porcentajes, en términos de producto, que se hayan registrado en la historia del país. Por caso, en 2007, el gasto total registró el 18% del PBI y el social se llevó el 10%. Tal como lo describe esta mañana una nota publicada en un medio.

Si seguimos en este marco, no está demás destacar, el Presupuesto 2012 y su armado. Se van filtrando algunos datos, pero la realidad es que concretamente el borrador final se conocerá el 15 cuando se lo envié al Congreso. Según trascendió, no obstante, desde las palabras de Felleti se habla de "la hipótesis de crecimiento para el año que viene es del 5%"; y para llegar a eso se basó en que "no va a haber una recesión global, ni tanta volatilidad en Brasil, y que los precios de los comodities no van a caer". Defendió incluso que la expansión del PBI no se debió simplemente al viento de cola. "No hay piloto automático en la economía. Hubo una política fiscal expansiva contracíclica y la monetaria actuó acompañando la necesidad de dinero para acompañar las transacciones, adaptándose al crecimiento", sentenció.

Por último, lo político. Y sí, como lo dijimos arriba, al fin y al cabo es un año electoral y aunque las primarias le "quitó" misterio a octubre; el 23 se deberá igualmente volver a votar. Por un lado, dos noticias sobre lo mismo. Una. El relevamiento de la Universidad Católica y Gallup Argentina que habla que se votó por la economía. "El Indice de Expectativas (favorables) resultó uno de los más altos de la serie histórica, sólo superado por el muy reciente de marzo pasado. Y el piso ancla a comienzos de 2009, en las vísperas de la derrota del kirchnerismo", se transcribe. Incluso la tercera parte de los encuestados prevé que el panorama será más favorable en los próximos seis meses y apenas un 13 % cree que empeorará. Hay otros datos sobre lo mismo, tal vez de una ponderación mayor. El 41 % de las opiniones positivas - asociadas desde luego a la gestión de Cristina Kirchner - proviene de las clases sociales bajas y un 33 % de las altas. Además, prevalecen las del Gran Buenos Aires, por encima de las de la Capital Federal y muy por encima de las del interior.

Dos. Una encuesta nacional de Opinión Pública, Servicios y Mercados (OPSM), realizada entre el 20 y 24 de agosto pasado, sostiene que Cristina ganará en octubre pero lejos del 50,24% que sacó en las primarias. Se afirma que la Presidenta perdería más de 9 puntos en las generales de octubre y triunfaría esta vez con el 41,7% de los votos. Hermes Binner la secundaría con el 15,5%, mientras que Ricardo Alfonsín pasaría al tercer lugar con el 11,6%. Eduardo Duhalde, en tanto, saldría cuarto con 11% de los sufragios. Igual, la realidad, es que las encuestas ya han fallado tanto.

Fuente: Portfolio Personal