El sector empresarial de Estados Unidos registró grandes ganancias en el primer semestre del año, a pesar de que el crecimiento económico del país se desaceleró. Ahora, las empresas están tratando de mantener ese impulso en medio del sombrío panorama económico.
Entre los potenciales obstáculos que pueden presentarse: un debilitamiento de la actividad económica global, una preocupante situación fiscal con las divergencias sobre la deuda pública en Washington y una disminución de la confianza de los consumidores y empresarios estadounidenses, lo que aumenta los riesgos de una retracción del gasto, informa en su edición de hoy el diario The Wall Street Journal.
Las empresas ya han recortado empleos e incrementado la productividad desde que comenzó el bajón, dejando pocas opciones para mantener las ganancias en alza en caso de una desaceleración prolongada. Pero las grandes compañías todavía tienen mucho efectivo en sus arcas, lo que provee una cierta protección en caso de que la actividad vuelva a menguar.
Las ganancias de las empresas crecieron alrededor de 3% en el segundo trimestre con respecto al primero, un resultado mejor que el incremento de 1% registrado en los tres primeros meses del año frente al lapso anterior, informó el Departamento de Comercio. Las ganancias subieron más de 8% con respecto al segundo trimestre del año pasado. El sector doméstico no financiero impulsó la mayor parte de esa expansión, mientras que las utilidades del segmento de finanzas cayeron.
La perspectiva para los próximos meses depende mucho de las expectativas para la economía en general. Los economistas de J.P. Morgan Chase, que proyectaron una tasa de crecimiento de 1% para los siguientes cuatro trimestres, prevén ahora una caída en las ganancias en los próximos 12 meses.
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La fortaleza de las empresas de EEUU va a examen
Luego de registrar grandes ganancias en el primer semestre del año, el sector empresario de Estados Unidos se debate entre los potenciales obstáculos que pueden presentarse: un debilitamiento de la actividad económica global, una preocupante situación fiscal con las divergencias sobre la deuda pública y una disminución de la confianza de los consumidores.