El efecto de la dolarización creciente de las carteras de inversiones de las empresas y los ahorros de las familias argentinas ya se está viendo en el sistema financiero nacional. El aumento promedio del 15% que registró la tasa de interés Badlar privada (la que pagan los bancos por los depósitos a plazo fijo superiores a un millón de pesos), al escalar en dos meses del 10,9% al 12,7% anual, llegó para quedarse, destaca hoy una nota publicada por el diario La Nación.
Lo positivo es que todos los especialistas consultados coincidieron en diagnosticar que el incipiente incremento en el costo del dinero no corre el riesgo de dispararse en los próximos meses al punto de transformarse en un lastre de peso para la economía. Creen que, así como puede administrar la escalada del dólar, el Banco Central (BCRA) también cuenta con mecanismos para hacer lo propio con el aumento en el costo del dinero.
Lo negativo es que, en la medida en que la dolarización persista, la tendencia no se revertirá, por lo que el alza en las tasas, aunque módico aún, se anuncia como persistente y en condiciones de transformarse en uno más de los factores que hará que la velocidad de crucero a la que se expande la economía local caiga de los actuales "niveles chinos" a menos de la mitad el año próximo.
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