Durante semanas, las vallas publicitarias que anunciaban el final de la saga cinematográfica de Harry Potter, de Warner Bros., que se estrena este fin de semana en gran parte del mundo, han tratado de atraer espectadores con la promesa de que una de las franquicias más lucrativas en la historia de Hollywood está por concluir, declarando: "Todo concluye al fin".
Pero para el estudio cinematográfico de Time Warner Inc., la tarea actual es la contraria: asegurarse de que el negocio de Harry Potter no muera, aunque ya no haya más películas en ciernes, destaca en su edición de hoy el diario The Wall Street Journal.
En los últimos 10 años, Warner ha convertido los populares libros de J.K. Rowling en un imperio que comprende videojuegos, juguetes, un parque temático y otros negocios.
Es una máquina que ha generado más de US$20.000 millones en ventas minoristas para Warner y sus socios, y sumó US$1.000 millones al balance del estudio, convirtiéndola en una de las franquicias cinematográficas más lucrativas en la era moderna de Hollywood.
En entrevistas esta semana, ejecutivos de Warner delinearon planes de cómo confían en mantener su negocio de Harry Potter tras la entrega final de la película. Estos planes incluyen una probable expansión de los parques temáticos de Harry Potter en todo el mundo y nuevas inversiones en los negocios en línea y de videojuegos inspirados en el niño mago.
La apuesta es que en vez de un desvanecimiento gradual de la franquicia, tal como ocurre muchas veces una vez que dejan de estrenarse secuelas de la saga, Warner pueda seguir lucrando con Harry Potter a largo plazo.
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