Durante los últimos tiempos el consumo se ha convertido en un motor de la economía argentina, explicando gran parte del crecimiento de la última década. Las ventas en los supermercados y en los centros de compra se han expandido fuertemente, impulsadas por el aumento en la confianza de los consumidores, una inflación creciente que fomentó el gasto en vez del ahorro y los planes de cuotas más extendidos.
En este contexto, se observó un fuerte aumento del endeudamiento de los consumidores para financiar sus compras, ya sea mediante préstamos personales o a tarjetas de crédito. Durante el primer trimestre del 2011, el stock de créditos creció un 40,6% con respecto al mismo período del año anterior, promediando poco más de 70.000 millones de pesos.
Luego de la salida de la convertibilidad, la imposibilidad de los bancos para brindar créditos así como la incertidumbre acerca del rumbo de la economía, redujeron fuertemente el stock. No obstante, con la recuperación de la actividad económica, los préstamos volvieron a crecer a tasas superiores al 65%, dado los niveles históricamente bajos que se habían alcanzado. A partir del 2007, la expansión comenzó a reducirse hasta llegar a un 9,7% en agosto de 2009, por diversos motivos: a la elevada base de comparación se le sumaron factores locales (como el enfrentamiento entre el gobierno y el campo, el debate institucional entre el Banco Central y el Poder Ejecutivo, entre otros) y la crisis financiera internacional.
Pero desde inicios del 2010, el crédito volvió a recuperarse y a expandirse fuertemente, alcanzado alzas mayores al 40% al principio de este año.
Cuando se evalúa la evolución del crédito al consumo en términos reales, es posible observar más claramente cómo es que ha aumentado el endeudamiento de los consumidores. Para ello, utilizaremos como medida el ratio entre el total de préstamos al consumo y la masa salarial (es decir, el total de ingresos generados por los trabajadores). En el primer trimestre de este año, el stock de deudas contraídas con respecto a las remuneraciones totales llegó hasta el 21,8%, ubicándose en niveles históricamente elevados, que se acercan a los alcanzados en los años previos a la crisis financiera internacional.
Como en los primeros tres meses de 2011 la masa salarial creció un 37,2% con respecto al mismo período del año anterior, mientras que los préstamos lo hicieron en un 40,6%, el endeudamiento sobre las remuneraciones totales se expandió nuevamente, acercándose a las cifras del 2008.
El gran interrogante que se plantea para el futuro próximo es cuánto más endeudamiento podrá soportar el bolsillo de los argentinos. Desde el 2008 el crecimiento del stock de préstamos para consumo con respecto a la masa salarial parece haberse estancado. Si bien se logró un máximo en el primer trimestre de este año, el ratio solo se incrementó un 0,8% en los últimos tres años. Esto podría ser un indicio de que se está alcanzando un techo en el financiamiento que los consumidores desean tomar.
Como consecuencia, podría verse afectada la tasa de crecimiento del gasto de los hogares, sumándose a factores como la incertidumbre local por las elecciones presidenciales próximas, así como un agotamiento del mercado laboral, que se encuentra a niveles elevados.
Fuente: Abeceb.
Lo que deben los argentinos encuentra su techo
Si bien está en niveles récord el endeudamiento de los argentinos, desde el 2008 el crecimiento del stock de préstamos para consumo con respecto a la masa salarial parece haberse estancado. Durante el primer trimestre del 2011, el stock de créditos creció un 40,6% con respecto al mismo período del año anterior, promediando poco más de 70.000 millones de pesos.