En medio de una creciente ola de aversión al riesgo en los mercados emergentes, el peso chileno podría surgir como el propio refugio regional de América Latina, o al menos como una apuesta más segura en el corto plazo.
Los temores inspirados por Grecia, junto con las preocupaciones sobre una desaceleración económica global, han mellado las ganancias de las monedas de mercados emergentes en las últimas semanas, incluido el peso chileno, destaca el diario The Wall Street Journal.
Sin embargo, la moneda chilena podría ser capaz de diferenciarse de otras divisas de la región. Su relación con los altos precios de los bienes básicos y el fuerte perfil crediticio del país (Chile tiene la mayor calificación de crédito de la región) podrían atraer a futuro algunos flujos de inversión en busca de seguridad, dijo Flavia Cattan-Naslausky, estratega de RBS Securities.
"Chile como refugio es interesante", dijo Cattan-Naslausky.
Con las expectativas de que se acelere en el tercer trimestre la reconstrucción posterior al sismo de Japón y con los indicios que presentan las tendencias del mercado de la energía de una mayor demanda futura por el metal rojo, "hay una historia para el cobre que es sólida", añadió.
Debido a que la nación andina es el mayor productor mundial de cobre, el peso a menudo sigue a los precios internacionales del cobre.
Además, cualquier repatriación futura de flujos de los fondos chilenos de pensiones podría alentar la demanda por el peso, sostuvo Cattan-Naslausky de RBS. En un ambiente de incertidumbre, los fondos de pensiones "tienden a volver a invertir en su mercado de origen y repatriar algunos de esos fondos y eso genera activos más seguros para los mismos chilenos", afirmó.
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