Bruselas busca desde hace días la fórmula menos traumática para plantear una reestructuración de la deuda griega sin que salten las alarmas. Los encargados de preparar el segundo plan de rescate para el país estudian ofrecer a los acreedores incentivos para que aplacen el cobro de la deuda griega, según dos fuentes al corriente de estos planes citadas por la agencia Bloomberg. Las opciones más plausibles consisten en dar a esos inversores un estatus preferente, un interés más alto o avales como señuelo para comprar bonos que reemplacen a los que venzan entre 2012 y 2014. Grecia no podrá acudir el año próximo a financiarse de nuevo en los mercados, como esperaba inicialmente.
Los líderes europeos intentan evitar la primera quiebra de un país de la zona euro. El préstamo de 110.000 millones de euros otorgado el año pasado para evitar el éxodo de inversores no ha aliviado los problemas de financiación, por lo que los responsables comunitarios diseñan ahora un segundo paquete para compartir los costes con los inversores y evitar una suspensión de pagos.
Con ese mar de fondo, la agencia de calificación de deuda Moody's rebajó anoche tres escalones la nota de la deuda, desde B1 a Caa1, debido al creciente riesgo de que Grecia no sea capaz de estabilizar su nivel de deuda sin una reestructuración, y la sitúa en perspectiva negativa.
Las nuevas necesidades de capital del país están a punto de conocerse, aunque hasta ahora se han cifrado en un máximo de 60.000 millones de euros. La troika, la misión de la Unión Europea, el Banco Central Europeo (BCE) y el Fondo Monetario Internacional que evalúa desde hace semanas las necesidades del país, debe concluir sus trabajos "en los próximos días", aseguró ayer el portavoz comunitario de Asuntos Económicos, Amadeu Altafaj. Este grupo deberá desbloquear tanto los 12.000 millones de euros pendientes del primer plan de rescate como el segundo programa de préstamos. Los ministros comunitarios de Finanzas discutirán este segundo plan el 20 de junio en Luxemburgo. Los número dos de los ministros estudiaron ayer los detalles en Viena.
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