La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, anunció hoy una inversión de 125.700 millones de reales (unos 78.562,5 millones de dólares) en un programa destinado a construir dos millones de viviendas hasta 2014, cuando concluye su mandato.
El programa "Mi casa, mi vida 2", lanzado hoy en una ceremonia oficial en el Palacio presidencial de Planalto, compromete al Gobierno a ofrecer 72.600 millones de reales (unos 45.375 millones de dólares) en subsidios para la vivienda de la población más pobre.
Los otros 53.100 millones de reales (unos 33.187,5 millones de dólares) se refieren a créditos baratos y de largo plazo que los bancos estatales ofrecerán para ayudarle a familias de la clase media a adquirir sus viviendas.
El plan de vivienda anunciado hoy por el Gobierno es la segunda edición de un programa con el mismo nombre lanzado en marzo de 2009 por el entonces presidente Luiz Inácio Lula da Silva, mentor político de Rousseff, y que se propuso la construcción de un millón de viviendas para familias pobres en dos años.
El déficit de vivienda entonces en Brasil era calculado en 7,2 millones de unidades, en su mayoría en las grandes ciudades.
La primera edición de "Mi casa, mi vida" permitió la contratación de 1.005.028 viviendas hasta febrero pasado, de las que 253.000 ya fueron entregadas, a un costo de 50.000 millones de reales (unos 31.250 millones de dólares).
"En 2009 nos dijeron que apenas sería posible construir 200.000 viviendas y nos esforzamos para que pudiese ser un millón", dijo Rousseff, que en la época era ministra de la Presidencia de Lula, en el discurso que pronunció en la ceremonia de lanzamiento del nuevo programa de vivienda.
"A pesar de que muchos dijeron que no conseguiríamos construir un millón de casas, alcanzamos esa meta. Y por eso decidimos imponernos ahora una meta mayor. Si conseguimos construir un millón en dos años, no dudo que podamos construir dos millones en cuatro años", agregó la mandataria.
Rousseff agregó que su meta es aún más ambiciosa y que, si de aquí a un año el programa marcha a un ritmo adecuado y muestra una mayor capacidad, elevará la meta hasta 2,6 millones de viviendas.
La jefe de Estado explicó que los recursos para la nueva edición del programa serán proporcionalmente mayores debido a que el Gobierno se comprometió a construir casas de mayor calidad, con mejores acabados, y a que incluye viviendas mayores para familias de clase media.
Mientras que el proyecto de Lula ofrecía subsidio y crédito barato a familias con renta mensual hasta un máximo de 4.600 reales (unos 2.875 dólares), el de Rousseff eleva ese techo a 5.400 reales (unos 3.375 dólares).
"El 60 por ciento del programa está destinado a los más pobres, un 30 por ciento a las nuevas clases medias y un 10 por ciento a las clases medias tradicionales", explicó la presidenta al recordar que los programas sociales de Lula permitieron que 28 millones de personas salieran de la pobreza y que 36 millones pasaran a engrosar la clase media.
Rousseff afirmó que su programa de habitación se propone profundizar estos avances, ofrecerle acceso a la vivienda a los más pobres y complementar el plan de erradicación de la miseria que lanzó hace dos semanas.
Según la presidenta, además de mayores y mejor acabadas, ya que tendrán pisos cerámicos y azulejos en los baños, las viviendas del nuevo plan de habitación contarán con calentador de agua solar para "reducir la cuenta de electricidad de estas familias".
Otra novedad será la posibilidad de que las mujeres que son jefes de hogar puedan firmar contratos independientemente de su estado civil, ya que hasta el año pasado, si eran casadas, tenían que incluir en su solicitud la firma del marido.
Fuente: EFE