La inversión extranjera directa (IED) se recuperó con fuerza en América Latina en 2010. Si bien la Argentina no escapa de esta tendencia, en nuestro país el peso de la IED dentro del total de la economía está lejos de la media de la región. Los datos proporcionados por la CEPAL dan cuenta de que, en América Latina, la inversión proveniente del exterior aumentó 40% respecto de 2009, mientras que en la Argentina se incrementó 54%. Así, el país está entre los que más subieron, en un ranking liderado por Brasil con un aumento del 87%. Esta es la mitad llena del vaso. La mitad vacía aparece cuando se ve el peso del flujo anual de la IED dentro del PBI de cada nación. Allí surge que la Argentina ocupa uno de los últimos escalones, con el 1,7% del producto, apenas por encima de Paraguay y Ecuador. Chile está al tope de esta lista, con un ingreso anual de inversión extranjera equivalente al 7,4% del PBI.
En el mundo en general, el año pasado, la tasa de crecimiento de la IED fue del 1%, mientras que en los países desarrollados cayó 7% respecto del año anterior. América Latina consiguió US$113.000 millones en 2010. Las razones del repunte de la IED en la región obedecen, según al consultora Economía&Regiones, a “la recuperación de las economías desarrolladas; el crecimiento de la demanda interna en países como el Brasil, Chile, Colombia, México y Perú, que ha impulsado la búsqueda de mercados internos por parte de empresas transnacionales; una mayor tercerización de las empresas extranjeras como respuesta a la crisis y a las estrategias de las empresas transnacionales que buscan asegurarse materias primas”.
El año pasado, las inversiones extranjeras en la Argentina totalizaron US$6.193 millones. Economía&Regiones puntualiza que “estas cifras se encuentran aún lejos del máximo de la década alcanzado en 2008, cuando los flujos superaron los US$9.000 millones”. Entre las operaciones más importantes que se produjeron en 2010 aparece la compra de Bridas por parte de la empresa China CNOOC por US$3.100 millones y la adquisición de una participación minoritaria en YPF por un grupo estadounidense por US$499 millones. También se concretó la compra del laboratorio Phoenix por la empresa británica GlaxoSmithKline por US$253 millones.
En el lustro 2000-2005, la Argentina se ubicaba entre los países que más inversión extranjera recibían en América Latina. En los cinco años siguientes fue cediendo terreno ante otras economías de menor porte. Marcelo Elizondo, director de la consultora DNI, sostiene que “la Argentina ha sido superada en recepción de IED no en un año en particular sino en una tendencia que mide un proceso temporal mayor”. A la hora de buscar recetas para revertir esta tendencia, apunta que “deben iniciarse políticas de seducción dirigidas a los nuevos emisores de inversión”. Y detalla que en esta lista se anotan Brasil –que invirtió fuera de su territorio US$162.000 millones en 2008, lo que lo convierte en el sexto emisor de inversiones en el mundo–, Malasia, India, México, China, y Chile, entre otros.
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