Petroleras esconden la súper para vender más premium

Frente a una oferta de combustibles que no crece al ritmo de la demanda en la Argentina, muchas empresas han decidido promocionar los productos más caros en detrimento de los baratos. Pero la cuestión se complica en tiempos de escasez, cuando el diferencial de precios entre uno y otro combustible hace que siempre se agoten antes los más baratos y queden los caros.

Foto: Nacho Gaffuri / MDZ
Foto: Nacho Gaffuri / MDZ

Pasó con el Big Mac, que sigue lejos de las publicidades en los mostradores. Con algunos vinos. Le ocurrió a la firma Molinos Ala, que lanzó el arroz Apóstoles sólo para cumplir con los pedidos del Gobierno y tener manos libres con el resto de los artículos. Muchas empresas han decidido promocionar los productos más caros en detrimento de los baratos. Pero la cuestión se complica en tiempos de escasez.

Lo indica la última picardía petrolera, que consiste en mantener sin cambios el volumen de nafta súper, mientras proliferan las colas frente a los surtidores, y aumentar en mayores proporciones el de la premium. Es cada vez menos casual, entonces, para cualquier automovilista, encontrarse en las estaciones con un cartel ya instalado entre nosotros: "No hay súper".

El Gobierno presiona sobre los bienes masivos y suelta los sofisticados. La petrolera más involucrada con esta estrategia de marketing es YPF, la líder, con casi un 60% de la venta de combustibles, cuya participación de mercado muestra, entre 2010 y 2009, un alza en el segmento de la nafta premium (98 octanos) y un descenso en la súper (95). Los volúmenes suministrados también lo prueban: en el último trimestre, apenas se cumplió en acompañar el crecimiento de la demanda general con 95 octanos, pero se subieron más de un 50% los envíos del producto más caro.

Es entendible. YPF tiene, por lo menos en la Capital Federal, los precios más bajos. Su gasoil es un 14% más barato que el de Shell, la marca más costosa, y lo mismo pasa con la nafta súper, que expende a un 6% menos que la firma angloholandesa. A la situación insólita y única en el mundo de no querer vender el producto que fabrican, que las acompañaba desde 2002, las petroleras parecen haberle encontrado la vuelta: desde 2008, sólo vale la pena vender lo más caro. La diferencia de precios entre los dos productos lo hace más evidente: en promedio, la nafta premium es un 20% más cara que la súper.

YPF niega estas preferencias. "No hay ninguna estrategia para ir decididamente a eso", dijo a LA NACION un vocero. No fue lo que han oído, sin embargo, propietarios de estaciones de servicio de la marca en las últimas reuniones con autoridades de refinación de la filial de Repsol: la proyección, se adelantó allí, es llegar a 2014 vendiendo mitad y mitad de los dos productos estrella, la nafta Premium y el gasoil Euro Diésel.

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