Resignados ante la falta de alternativas políticas, los inversores financieros internacionales esperan por un segundo mandato de Cristina Kirchner y se concentran en tratar de adivinar si el rumbo incluirá un mayor giro a la moderación o hacia medidas más populistas.
En sus giras por América latina, buena parte de analistas e inversores no dejan de hacer escala en Buenos Aires, aunque el mayor foco de interés resida en el resto de la región. La razón es que buena parte del mercado hizo muy buenos negocios con la suba de precios de los bonos argentinos en 2010 y que, aunque se está pasando de pesos a dólares, aún quiere saber qué harán el resto del año para mantener o vender sus activos locales.
Por ahora, según inversores y analistas consultados por La Nacion, nadie se conmueve demasiado por los intentos de alianzas de la oposición ni registran la posibilidad de que el candidato del oficialismo sea el gobernador Daniel Scioli, como pretenden algunos empresarios.
"Cuando los inversores miran lo que pasa en la Argentina, que les ocupa poco tiempo, creen que Cristina gana las elecciones", dijo un ex funcionario con aceitados contactos en el exterior.
Pese a los vaivenes en torno de la presentación de la Presidenta a las elecciones , cada vez que pueden, se reúnen con la conducción del Ministerio de Economía para saber cuáles serán los primeros pasos de un eventual segundo mandato de la Presidenta tras los comicios. Cabe recordar que el viceministro Roberto Feletti declaró hace unos días que "el populismo debe radicalizarse".
Más allá de preguntar por ciertas medidas concretas, consultan si en el próximo período "habrá más moderación o radicalización, al estilo de la Venezuela de Hugo Chávez". Sobre la base de estas consultas, algunos funcionarios creen que el mercado podría anticiparse en agosto a un posible triunfo de Cristina Kirchner en octubre. Esto podría significar, según los funcionarios, una mejora en el precio de los títulos de la deuda.
La gran duda de los inversores no reside tanto en la credibilidad de las estadísticas públicas -la mayoría se sacó de encima los bonos ajustados por inflación en el último canje- sino más bien en torno de una posible devaluación fuerte del peso.
"La Argentina paga una tasa del 10 por ciento y eso es maravilloso, pero quieren saber si va a haber problemas cerca de las elecciones para poder salir a tiempo. El temor a que haya algún ajuste en el marco de un recrudecimiento de la crisis global", indicó un operador en Nueva York.
Pero desde un importante banco de inversión, un economista señaló que "aún con poco, el Gobierno puede gozar de un período entero más de precios de materias primas altas y tasas de interés internacionales bajas", lo que evitaría cualquier escenario de crisis económica.
"¿Qué incentivos tienen entonces para acercarse al mercado o arreglar la deuda en default pendiente?", se preguntó el ejecutivo con escepticismo, pese a que en 2012 el pago de deuda con las reservas del Banco Central será más complejo.
El ex secretario de Finanzas Daniel Marx explicó que los inversores extranjeros quieren saber "cuán sustentable es la actual situación de la inflación y del gasto -público y privado-, si habrá correcciones tradicionales o radicalizadas luego de las elecciones y si es posible un acuerdo con el Club de París y una corrección de las estadísticas públicas".
Marx, que dirige Quantum Finanzas, aclara que muchos ejecutivos "le dan altas chances a una reelección de la Presidenta , pero tampoco lo dan por seguro".
En esa sintonía, Miguel Kiguel, de Econviews, señaló que los inversores digirieron un potencial triunfo del kirchnerismo, "pero pocos piensan en qué implica ese escenario en términos económicos". Kiguel sostuvo que, si se confirmara esta hipótesis, "no va a haber fuerte suba en los bonos y puede haber cierta presión cambiaria, después de dos años muy tranquilos en términos cambiarios".
Desde Nueva York, el analista Boris Segura, de Nomura Securities, indicó que "el inversor está a la expectativa de cómo va a ser el próximo mandato de Cristina por las pocas perspectivas que presenta la oposición y quieren saber si ella se modera o se radicaliza".
"Moderarse -agregó- significaría que no siga en su cargo [Guillermo] Moreno si eso refleja que eso significa admitir más inflación, arreglar lo del Club de París y dar señales de sustentabilidad al frente fiscal". Segura dijo, en un informe a los inversores, que la continuidad de Cristina constituye su "escenario base", pese a las dudas que persisten en torno de su candidatura. "Los votantes perciben una mejora definitiva en la situación económica del país; el actual boom del consumo, alimentado por políticas muy expansivas a nivel fiscal y monetario, es muy adecuado en tiempos electorales y la alta inflación todavía no es un pasivo político", concluyó Segura.
Un informe de los analistas de Credit Suisse First Boston (CSFB) sostiene que la Presidenta "es una clara favorita para ganar las elecciones de octubre, aun cuando ganan espacio los esfuerzos de la oposición para armar coaliciones.
En cuanto al "día después" de los comicios, Casey Reckman y su equipo del CSFB afirmaron que las expectativas varían entre la posibilidad de que se mantenga el " statu quo o que haya un ajuste gradual, por medio de una situación fiscal más dura y una depreciación más rápida del tipo de cambio".
Fuente: Diario La Nación