Como ocurre a nivel global, el mercado de productos de lujo en la Argentina también está pasando por una buena etapa. Un resurgimiento luego del golpe que le significó la crisis económica de fines 2008. “Así como hubo crecimiento en consumo masivo en la Argentina, ante la inflación el consumo de bienes de lujo también crece”, señala Federico Eisner, analista de la filial local de la consultora Bain & Company.
“Es un momento de crecimiento. Hay un nuevo perfil de consumidor que pasa a elegir productos más por el contenido emocional de relación con la marca que por el producto o servicio tradicional”, coincide Diego Schvartzman, presidente de la firma especializada Maison du Luxe.
En la marca Ermenegildo Zegna, con dos locales en Buenos Aires, prevén un crecimiento en sus ventas del 10% con respecto a 2010. “El consumidor argentino es, sin duda, uno de los más refinados en gustos de América latina, conoce y aprecia la calidad y sabe combinar colores y estilos muy bien”, señaló Alberto Candellero, responsable regional para la marca italiana.
En el caso de Kenzo y Tombolini aseguran que tanto en facturación como en prendas vendidas están por encima del año pasado. “Ya desde mediados de 2010, el crecimiento de este tipo de productos se hizo evidente, nuestras expectativas son muy buenas para este año, pero tenemos que tener en cuenta que años electorales son siempre difíciles de predecir”, destacó María Cecilia Bonaventura, directora Comercial de ambas marcas.
El consumo de lujo también crece en el rubro de joyería y alta relojería. Este año, por ejemplo, la cadena Danfer, con tres locales en Barrio Norte, Tribunales y Belgrano, prevé inaugurar uno más en el Patio Bullrich. “Este año, sólo en los primeros tres meses vendimos un 40% más que en el mismo período del año anterior”, explica Jonathan Lemcovich, presidente de Danfer.
“Tenemos cada vez clientes más jóvenes, que son profesionales y disfrutan de usar productos que le den cierto estatus y que perduren en el tiempo”, agrega.
En el segmento de maquillaje, cosmética y fragancias también vislumbran un buen 2011. “El año comenzó con demanda superior a la prevista, principalmente por la dinámica de las fragancias y del maquillaje. Hasta la fecha, crecimos un 15% en unidades y un 35% en valores, creciendo más rápido que en 2010”, comentó Valentín González, director división productos de lujo de L’Oréal.
“El turismo jugó un papel importante en el primer trimestre. Hay una franja de clase media y media baja que están accediendo a las fragancias selectivas como demostración de uno de los primeros gestos de status en el consumo”, agregó el directivo.
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