El oro ha sido por siglos la reserva por excelencia para quienes quieren resguardar el valor de su inversión. Los inversionistas, en particular, lo han visto por lo general como una protección en contra de la inflación.
Tradicionalmente, la mayoría adquiere oro para protegerse en contra de potenciales pérdidas y no para para obtener ganancias. Pero eso está cambiando.
El precio del oro ha aumentado de forma consistente en los últimos diez años, hasta alcanzar las US$1.500 la onza en la actualidad.
Según explica Richard Anderson, experto de negocios de la BBC, eso es resultado de que el metal ya no es sólo visto como una forma de resguardar el valor, sino como una oportunidad genuina de inversión con el potencial de garantizar fuertes ganancias. ¿Es esto correcto? Muchos analistas piensan que no.
Burbuja "Es errado ver el oro como una oportunidad de inversión", señala Tom Stevenson, director de inversión de la firma londinense Fondo Fidelity Investments.
"No proporciona un ingreso y es casi imposible de valorar. El hecho de que ha aumentado su precio no quiere decir que deba comprarse. De hecho, podría ser todo lo contrario", explicó el analista.
Stevenson no cree que el precio del oro vaya a bajar en el corto plazo, debido en buena medida a la debilidad del dólar.
Sin embargo, advierte que en el larzo plazo el precio real del oro estará vinculado al costo de producción del metal, que está muy por debajo de las US$1.500 la onza.
Según Stevenson, cualquier precio no vinculado al costo es simplemente especulación.
De hecho, si se ajusta a la inflación, el precio actual del oro está aún por debajo del pico que alcanzó en 1980.
Su opinión la comparte Yogi Dewan, director ejecutivo de la firma Hassium Asset Management.
"Es una cosa de locos que el precio esté a US$1.500. Estamos claramente en una burbuja", destaca Dewan, quien señala que este precio está basado en "miedo y especulación".
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