Se tira un tercio de la comida en todo el mundo

Según un nuevo estudio de las Naciones Unidas, alrededor de un tercio de toda la comida que se produce en el mundo se desperdicia o se pierde. La Novedad es que el problema afecta tanto a los países industrializados como a las naciones en vías de desarrollo casi de manera igual. Al mismo tiempo que casi 1.000 millones de personas en todo el mundo sufren hambruna.

Un nuevo estudio de Naciones Unidas encontró que alrededor de un tercio de toda la comida que se produce en el mundo se desperdicia o se pierde.

El estudio, de la Organización para la Agricultura y la Alimentación, señala que el problema afecta tanto a los países industrializados como a las naciones en vías de desarrollo casi de manera igual.

La FAO indica que en el mundo en vías de desarrollo, el problema se explica por la pérdida de cultivos y la pobre infraestructura, pero en las naciones industrializadas el tema es el pobre empaquetado de los alimentos y la costumbre de los consumidores de tirar comida que está en perfecto estado sólo porque compraron demasiado.

Al mismo tiempo, casi 1.000 millones de personas en todo el mundo sufren hambruna.

Deterioro

Los datos del Programa Mundial de Alimentos (PMA) contabilizan más de 1.000 millones de personas desnutridas en todo el mundo, "una cifra equivalente a la suma de la población de América del Norte y de Europa", según los datos relevados en esta infografía.

La investigación establece seis categorías para clasificar la desnutrición mundial. Por colores, el celeste representa a las naciones con un 5% -o menos- de  población desnutrida. En esta categoría aparecen, entre otros, los países europeos, Rusia, los Estados Unidos, Japón y Canadá; pero también se ubican países latinoamericanos como México, Costa Rica, Chile, Uruguay y Argentina. Con menos del 5% de su población desnutrida, además, se registran algunos países africanos y árabes como Marruecos Argelia, Libia, Egipto, Siria, Arabia Saudita y el persa Irán. Del África subsahariana sólo aparecen Sudáfrica y Gabón.



El hambre, para las naciones en desarrollo, representa un costo de más 450 mil millones de dólares al año. En este punto es donde entra en acción el PMA: "Durante las emergencias llevamos alimentos a donde más se necesite para salvar las vidas de las víctimas de desastres naturales, de las guerras o conflictos civiles. Una vez que las emergencias han pasado, usamos los alimentos para ayudar a las comunidades a reconstruir sus vidas destrozadas".

Según detalla el PMA en su sitio web, una de cada seis personas en el mundo no tiene alimentos suficientes para estar saludable y llevar una vida activa. "El hambre y la desnutrición son consideradas a nivel mundial el principal riesgo a la salud, más que el SIDA, la malaria y la tuberculosis juntas".



La mayoría de los países latinoamericanos están calificados en las primeras tres categorías de este mapa.  El caso más preocupante es el de Haití que registra una desnutrición "muy alta", mayor al 35 por ciento.  República Dominicana y Bolivia, tienen una tasa  "moderadamente alta", entre un 20 y un 34 por ciento. 

Honduras, Nicaragua, Panamá, Colombia, Ecuador, Perú y Paraguay entraron en la categoría "moderadamente baja", con niveles de desnutrición de entre el 10 y el 19 por ciento. Y finalmente Brasil, aparece pintada en amarillo con una tasa de entre el 5 y el 9 por ciento.

El PMA detalla que entre las principales causas del hambre están los desastres naturales, los conflictos, la pobreza, la falta de infraestructura agrícola y la sobre-explotación del medioambiente. Recientemente, el número de personas con hambre se incrementó debido a las crisis financieras y económicas.

El programa de Naciones Unidas, además explica que existe otro tipo de hambre, el oculto "producto de la deficiencia de micronutrientes y hace a las personas más susceptibles a las enfermedades infecciosas, perjudica el desarrollo físico y mental, reduce la productividad laboral y aumenta el riesgo de una sufrir una muerte prematura".

Los cinco objetivos estratégicos del PMA son: Salvar vidas y proteger los medios de subsistencia en emergencias. Prevenir el hambre aguda e invertir en medidas de preparación para casos de catástrofe y de mitigación de sus efectos. Reconstruir las comunidades y restablecer los medios de subsistencia después de un conflicto o una catástrofe o en situaciones de transición. Reducir el hambre crónica y la desnutrición. Fortalecer la capacidad de los países para reducir el hambre.

Esta iniciativa se financia con aportes voluntarios. En su sitio online se especifica que con sólo 25 centavos de dólar se garantiza "una taza de alimentos que contengan todos los nutrientes necesarios para un día". El eslogan es "llena la taza", con un dólar aportado, se llenan cuatro.

Fuente: BBC e Infobae.com