Los primeros meses del año sorprendieron a los mendocinos con aspectos relevantes desde la perspectiva fiscal, que trajeron consecuencias directas en el plano económico, y sobre todo en nuestros bolsillos.
Primero, la aprobación del presupuesto provincial y la nueva ley impositiva – recién en el mes de febrero – norma que trajo consigo un importante aumento de la presión tributaria local. A título ilustrativo, podemos citar el incremento de ingresos brutos para muchas actividades, la eliminación de tasa cero en sectores como la construcción y minería, el aumento de los avalúos fiscales y consiguiente incremento del impuesto inmobiliario, etc.
La segunda cuestión se vincula al hecho, durante el año 2010, Mendoza fue la provincia que menos incrementó la recaudación de tributos. Así, la provincia cerró se recaudación de impuestos provinciales con un incremento de sólo el 24,5%, lo que significa un 5,8% por debajo de la media recaudado del 30,10% por las provincias relevadas. Como dato curioso, Mendoza recaudó casi un 10% menos que provincias como Santa Fe (47,3%) o nuestra vecina San Luis ( 41,80%). *
Sin embargo, la cuestión se agrava, ya que si analizamos el primer bimestre del 2011, sobre quince provincias argentinas relevadas, Mendoza continúa última en el incremento recaudatorio de sólo un 15% respecto del período anterior; lo que significa que la tendencia se negativa se mantiene, ello pese a los incrementos de impuestos locales y planes de facilidades de pago otorgados por el órgano recaudador local. *
De esta manera observamos dos variables a tener presente: Mendoza tiene serias dificultades para recaudar, y en virtud de estas dificultades - sumado a otros componentes políticos, económicos y financieros como por ejemplo el incremento del gasto – debe incrementar necesariamente la presión tributaria sobre los contribuyentes.
Ahora bien, las variables señaladas llevan a preguntarnos: qué ha hecho Mendoza para mejorar la recaudación de impuestos y la administración tributaria? Poco o muy poco. No obstante esta tajante afirmación, es necesario aclarar que sería injusto imputarle exclusivamente esta deficiencia al gobierno de turno, cuando en realidad, quienes gobernaron Mendoza desde la llegada de la democracia – con distinto color político – no efectuaron grandes aportes para obtener un mayor ingreso genuino de tributos locales, ni mejorar la gestión de recaudación de impuestos, pretendiendo vivir de las sobras que entrega el gobierno federal a las provincias, aunque éste resulte otro tema de análisis.
Ahora bien, teniendo presente los dos elementos destacados, necesariamente Mendoza debe llevar adelante cambios estructurales en su administración tributaria, en el código fiscal local y en su antiguo procedimiento tributario. Mientras no se comience por adecuar viejas estructuras a nuevos tiempos económicos y jurídicos, el gobierno local deberán acudir una y otra vez al desagradable remedio del incremento de impuestos para suplantar manifiestas deficiencias en la administración tributaria.
El primer lugar, Mendoza debe pensar en su severa reestructuración jurídica de la actual Dirección General de Rentas, En mi opinión, debería apuntarse a la creación de un ente autárquico, con mayores atribuciones y poder de decisión propio, con un aumento considerablemente del cuerpo de fiscalizadores en relación a la actual DGR.
En este sentido, vale recordar que la provincia de Buenos Aires adoptó una estructura autárquica mediante la creación de A.R.B.A, con buenos resultados en materia de recaudación. De igual forma en el año 2008 la Ciudad Autónoma de Buenos Aires crea la AGIP (Administración Gubernamental de Ingresos Públicos), también con una estructura jurídica basada en la autárquica.
En segundo término, si bien existe convenios de cooperación y tareas conjuntas entre el órgano de recaudación nacional y las provincias, el intercambio de información debe ser mayor aún, como también los operativos conjuntos sobre actividades con altos índices de evasión a nivel provincial.
Otro aspecto, sobre el cual he señalado en notas anteriores y en distintas charlas, es la necesidad imperiosa de modificar el Código Fiscal de la Provincia en su aspecto procedimental.
El procedimiento tributario local es arcaico atento a la nuevas estructuras jurídicas, económicas, avances tecnológicos, y nuevas e ingeniosas conductas tendientes a evadir el cobro de tributos.
Así, frente al conflicto fisco – contribuyente, el código fiscal local contempla actualmente doble instancia recursiva con efecto suspensivo. Ello significa una dilación carente de sentido en el proceso de determinación de la deuda, de su estructura recursiva y posteriormente en el cobro de tributo para el caso de corresponder.
De esta manera, el procedimiento tributario mendocino lleva necesariamente a una demora innecesaria en la determinación de tributos a los efectos de que el contribuyente abone en forma voluntaria su deuda con el fisco provincial, o – eventualmente – el estado inicie el cobro compulsivo vía el juicio de apremio.
Mendoza debe – en forma urgente – adecuar su estructura recursiva a una sola y exclusiva instancia, lo que no significa de modo alguno violentar o atentar contra el principio del derecho de defensa, el cual debe ser respetado a rajatabla en el contencioso tributario.
Tucumán, Buenos Aires, Salta, Córdoba, Santa Fé, son algunas de las provincias argentinas que adoptan un sistema recursivo de una sola instancia, aún más, nuestros vecinos San Luis y San Juan han modificados sus códigos fiscales a los efectos de simplificar la estructura recursiva del procedimiento tributario.
La circunstancia señalada no debe ser minimizada, habida cuenta que la simplificación del contencioso tributario, traería consecuencias beneficiosas para el fisco provincial, ya que la reducción de plazos, haría que el Estado se haga más rápidamente de recursos presuntamente adeudados.
Por otra parte, desde el punto de vista del contribuyente, la solución rápida de la controversia con el Fisco le da certeza respecto de sus situación fiscal, jurídica y económica, circunstancia que también debe ser considerada.
No hay duda alguna que las normas del referido cuerpo legal deben ser adecuadas a nuevos tiempos, ya que el Código Fiscal cuenta con un desorden relevante en el tratamiento de algunos institutos, sumado a la falta de una regulación más profunda de otros (ej. determinación de impuestos, repetición de tributos, etc).
Mendoza debe, necesariamente, modificar su código fiscal – especialmente en el aspecto procedimental y recursivo - a los efectos no sólo de brindar una mejor y más eficiente justicia tributaria, sino porque la simplificación del procedimiento propuesto, constituye un aspecto favorable tanto para contribuyentes como para el fisco provincial.
Por último, y siguiendo la misma línea argumental, no quiero dejar de señalar la urgente necesidad de reformular la estructura, competencia y funciones del Tribunal Administrativo Fiscal.
Actualmente, se trata de un cuerpo que depende del Ministerio de Hacienda de la Provincia, cuyos integrantes – a diferencia del Tribunal Fiscal de la Nación – son elegidos por el gobierno de turno, lo que trae como consecuencia que el proceso de formación de los integrantes del TAF va depender de los avatares políticos de la provincia, sumado a un vergonzoso procedimiento respecto del dictado de la sentencia del referido tribunal administrativo que le quita toda seriedad a la resolución dictada.
En conclusión, Mendoza debe – de una vez por todas - pensar en una reforma seria, razonada, consensuada y dinámica de su administración tributaria, y del Código Fiscal de la provincia en su aspecto procedimental; circunstancia sobre la cual muchos estados argentinos ya han avanzado con buenos resultados.
Los aspectos señalados constituyen una asignatura pendiente de toda la clase política local. Caso contrario, Mendoza deberá acudir al aumento de tributos, eliminación de exenciones en actividades relevantes, y esperar la dádiva del gobierno nacional a los efectos de poder afrontar los gastos del estado provincial.
• Fuente: Instituto Argentino de Análisis Fiscal
*El autor de esta nota es Francisco Bustelo, abogado, docente, especialista en Procedimiento Tributario.
Asignatura pendiente: Mendoza puede recaudar más y mejor
El especialista hace un análisis de la situación financiera y económica de la provincia y de cómo podría hacer para que no siga siendo la última en recaudación. Más aún teniendo en cuenta de que durante los primeros meses del 2011, la recaudación sigue siendo muy baja.