Con la mira puesta en un arranque fuerte para el nuevo mandato presidencial, el Ministerio de Economía apuesta a terminar el año con el relanzamiento del índice de precios al consumidor (IPC) nacional y el final feliz de la negociación con el Club de París.
Así lo indicaron fuentes del Palacio de Hacienda, que confían en que la economía crezca el 6,6% este año y advierten que los grandes desafíos giran, además, en torno de la reducción del superávit comercial con Brasil y el aumento de las fuentes de financiamiento para obras públicas.
Tal como expresó en esta ciudad el ministro de Economía, Amado Boudou, el foco para el Gobierno está puesto en el empleo y no en la inflación, aunque en los hechos se sabe que una normalización del IPC y una mejora en las perspectivas fiscales -de la mano de una eventual recomposición puntual de algunas tarifas de servicios públicos luego de las elecciones, junto con un aumento del financiamiento que incremente el nivel de inversión- suavizarán la puja distributiva.
"La memoria hiperinflacionaria está borrada porque el último hito fue en 1989, por lo que el eje de la política está en torno a la preservación del empleo", dijo la fuente, confiada por el respaldo político del que gozan en la actualidad el ministro y su equipo dentro del Gobierno.
No se ven problemas del lado cambiario -destacan una devaluación del 8% en el primer trimestre- ni de la balanza comercial, que arrojaría un superávit de US$ 9800 millones este año, pese a las trabas formales e informales colocadas a ciertas importaciones. "Esas medidas tienen como objetivo preservar el empleo", afirmaron.
El primer capítulo en esta agenda económica es la discusión del nuevo IPC, que tiene dos vertientes. Una es con el FMI, y allí el equipo económico cree tener la tranquilidad de que el organismo tiene dudas en torno de este indicador y no de otros que elabora el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). La otra es con las universidades que elaboraron un informe de 180 páginas con duras críticas al IPC y al problema institucional del Indec desde 2007; en este plano, se cree que el seminario previsto para fines de mes con los integrantes del Consejo Académico servirá para limar asperezas.
La intención oficial es que estas dos fuentes de insumo permitan diseñar lo que Boudou llama el fortalecimiento del Indec, de cara a 2012. Sin renegar de lo que se hizo hasta ahora, creen que hay que sacar de la discusión pública la legitimidad de las cifras oficiales. Y para eso, destacan que hasta el propio secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, está convencido de la utilidad de la intervención del FMI, para salir de la dinámica de discusión ideológica interna.
"Fórmulas de consenso" es el concepto elegido para encarar esta tarea del nuevo IPC, que servirá para ajustar los bonos atados al CER, debilidad preferida por los mercados hasta el inicio de la distorsión del índice, lo que le dio más glamour desde entonces al cupón ligado al PBI.
No hay detalles aún sobre el rango que arrojará este nuevo IPC, pero se sabe que las mediciones que se manejan dentro del Gobierno son mayores que las del IPC, a partir de otras mediciones oficiales como la variación de precios implícitos del PBI o de encuestas que se manejan en forma reservada.
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Esperan tener un nuevo IPC a fin de año
El Gobierno de Cristina analiza avanzar rápidamente con el nuevo Índice del precios al Consumidor, IPC para comenzar a aplicarlo antes de fin de año. También calcula arribar a un acuerdo con el Club de París para entonces, aunque la negociación es lenta.