Tras el ajuste, Brasil prepara un plan contra la miseria

Tras anunciar un recorte de R$ 50.000 millones en el Presupuesto del Estado y asumir el compromiso de combatir la inflación, la presidenta Dilma Rousseff lanzará el Plan Nacional para la Erradicación de la Miseria, uno de los principales compromisos asumidos en su campaña presidencial. Busca sacar de la pobreza extrema a 14 millones de personas.

La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, abrirá una nueva etapa de su gobierno después del Carnaval. Tras anunciar el corte de R$ 50.000 millones en el Presupuesto y asumir el compromiso de combatir la inflación, la mandataria se dedicará a proyectos de largo plazo que rindan dividendos en 2014 -el año de la elección presidencial.

Probablemente en abril, Rousseff lanzará el Plan Nacional para la Erradicación de la Miseria, uno de los principales compromisos asumidos durante la campaña presidencial. También retomará parte de su actuación como gerente del Programa de Aceleración del Crecimiento (PAC) y pedirá agilidad en las obras del sector eléctrico, en las inversiones de la exploración petrolera pre-sal y en la preparación de las doce ciudades sedes del Mundial de Fútbol-2014.

El plan de erradicación de la miseria está guardado bajo llaves en el gobierno. La ministra de Desarrollo Social, Tereza Campelo, coordina, desde el inicio de enero, un grupo integrado por más de diez carteras dedicado a la profundización de los programas sociales de la gestión de Luiz Inácio Lula da Silva y a definir nuevos caminos. Rousseff estableció como meta la extinción de la pobreza extrema en el país, lo que representa la ascensión social de aproximadamente 14 millones de personas.

Pero Dilma también está preocupada con las dificultades de Brasil para convertir en realidad las grandes obras de infraestructura. En el sector eléctrico, la presidenta sustituyó a los apadrinados políticos del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) en las compañías estatales Furnas y Eletrobras por nombres técnicos relacionados directamente con ella: Flavio Decat y José Carvalho da Costa Neto, respectivamente.

Después de dar la señal de que pretende acompañar de cerca al sector, comenzó a pedir rapidez en las obras de las tres principales hidroeléctricas -Jirau, Santo Antonio y Belo Monte.

Se supo que los tres emprendimientos enfrentan dificultades. En el caso de Belo Monte, por ejemplo, el gobierno precisa definir quién sustituirá a Bertin en el Consorcio Norte Energia. La elegida debe ser Vale, por tratarse de una empresa con identidad nacional. Según personas próximas a la presidenta, al gobierno le incomoda el carácter personalista del empresario Eike Batista, otro que podría sustituir a Bertin.

Batista es considerado un empresario que se asocia a emprendimientos para luego deshacerse de ellos, beneficiándose de los lucros de la operación.

En Jirau y Santo Antonio, las obras están más avanzadas. La primera hidroeléctrica estará en condiciones de entrar en operación en 2012, pero dependerá de la conclusión de la Línea de Transmisión del Rio Madeira para distribuir la energía producida. Santo Antonio, en principio, podrá comenzar a generar energía este año.

Pero los dos consorcios enfrentan un litigio. El de Santo Antonio consiguió, junto a la Agencia Nacional de Energía Eléctrica (Aneel), la autorización para aumentar 50 centímetros la cuota de agua que alimentará sus turbinas. El grupo empresarial que controla Jirau se queja de que ese cambio disminuirá la potencia extra planificada en 25 MW promedios, lo que representaría una reducción de R$ 30 millones/año en el bolsillo de los accionistas.

La presidenta también informó a personas de su entorno la decisión de acelerar las inversiones en la camada pre-sal. Brasil y Estados Unidos negocian una estrategia para que el país se convierta en un gran exportador de gas y petróleo para los estadounidenses. Rousseff ve en la exploración pre-sal un gran estímulo para la producción de sondas y plataformas de Petrobas, de navíos en la industria naval y también de una riqueza capaz de generar recursos para inversiones en educación y medio ambiente.

Sin embargo, especialistas del área recordaron que todos esos planes están bajo amenaza, en caso de que el gobierno no consiga definir con claridad el criterio que utilizará para la distribución de royalties, una pelea iniciada durante el gobierno de Lula entre los estados productores y las demás unidades de la nación.

En el caso de las obras para el Mundial de Fútbol-2014, Rousseff avisó al gobernador de San Pablo, Geraldo Alckmin, y al intendente de la ciudad de San Pablo, Gilberto Kassab, que no tolerará prórrogas en las obras de mejora urbana. Lo mismo hizo en Rio de Janeiro y Bahia y, según personas de su círculo cercano, actuará de idéntica forma con todos los gobernadores “remolones”.

Fuente: Cronista.com