Japón y British Petroleum, dos historias paralelas

El principal paralelismo entre ambos desastres, el vertido de petróleo primero y el terremoto con tsunami, está en la incertidumbre inherente, la volatilidad y la vulnerabilidad al rumor y los discursos fragmentados. El vertido afectó negativamente incluso al precio de acciones no relacionadas con este sector, lo mismo que ahora con Japón.

Foto: BBC Mundo
Foto: BBC Mundo

Los inversionistas que analizan las implicaciones del terremoto de Japón harían bien en recordar otro desastre submarino a medio mundo de distancia: el vertido de British Petroleum (BP) en el Golfo de México.

El principal paralelismo está en la incertidumbre inherente. El verano pasado, los inversionistas de BP intentaron estar al día de los acontecimientos que sucedían a kilómetro y medio bajo el mar. Con respecto a Japón, los inversionistas quieren información detallada sobre un lugar aún menos accesible: los reactores nucleares dañados.

Resultado de todo esto es la volatilidad y la vulnerabilidad al rumor, discursos fragmentados y actualizaciones contradictorias. Los comentarios del comisario europeo de Energía afirmando que la central nuclear en Japón estaba "fuera de control" asustaron a los mercados de Occidente, provocando un descenso de 100 puntos del Promedio Industrial Dow Jones.

Exactamente qué significaba aquella frase y hasta qué punto estaba bien informado el comisario es algo que se perdió en medio del pánico. Menos mal que el mercado bursátil japonés, que repuntó 5,7% el miércoles tras dos días de fuertes pérdidas, estaba cerrado en aquel momento.

La acción de BP se comportó de manera similar el año pasado, afectada por todo, desde el mal tiempo hasta el caos robótico en el fondo del mar, por no mencionar el continuo goteo de comentarios de políticos y de los responsables de limpiar la zona. Su acción no tocó fondo hasta finales de junio, más de dos meses después de la explosión original.

Tal y como hizo BP en su día, las autoridades japonesas están trabajando con múltiples medidas nunca utilizadas antes para contener el desastre nuclear, creando esperanzas que pueden desvanecerse en cuestión de horas. Y del mismo modo en que el vertido de crudo afectó negativamente incluso al precio de acciones no relacionadas con este sector, la crisis japonesa está afectando a compañías muy alejadas del lugar del desastre, presionando a sectores tan variados como el de bienes de lujo, eléctricas estadounidenses y las materias primas.

La lección, al menos la que se aprendió con el desastre de BP, es que los inversionistas que saltan ante el primer indicio de contención de la situación deberían contenerse a sí mismos.

Fuente: The Wall Street Journal