Clientes que no conseguirán el auto que buscan o lo deberán pagar más caro. Concesionarios que cerrarán o demandarán a los distribuidores. Menores ingresos para el fisco por el arancel de importación. Menos incentivo para que las automotrices locales traten de igualar los precios e innovación tecnológica del mercado internacional.
Estas son algunas de las consecuencias que los importadores de autos vaticinan como consecuencia de la nueva política oficial para el sector. La ministra de Industria, Débora Giorgi, y el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, les anunciaron anteanoche a todas las automotrices que no podrán importar (de extrazona) por un monto superior al de sus exportaciones. Mientras las empresas que tienen unidades productivas en territorio nacional -como Volkswagen, que importa Audi, o Mercedes-Benz- cuentan con más recursos para equilibrar su balanza de comercio exterior, aquellas firmas que son puramente importadoras entraron en un estado de preocupación.
"Obviamente, nos causó sorpresa la medida -dijo a La Nacion el presidente de la Cámara de Importadores y Distribuidores Oficiales de Automotores (Cidoa), Arturo Scalise-. Para los que no tenemos experiencia en exportar, no es tan sencillo encontrar un producto que se pueda vender afuera y luego un cliente. Es muy complicado."
Otro empresario, que pidió reserva de su nombre para evitar mayores complicaciones con el Gobierno, fue más enfático: "Esto que nos piden a nosotros es como que alguien le pida a Giorgi que corra un triatlón y que lo gane. Zapatero a tus zapatos".
Según el economista Dante Sica, de Abeceb.com, "es muy difícil pensar que una estructura comercial de una importadora pueda salir a buscar productos para vender al mundo. Van a tener que reconfigurar su negocio".
En términos oficiales, todas las empresas intentarán cumplir con el pedido del Gobierno y presentarán una declaración jurada en la que dirán que van a exportar, en el plazo de un año, por un valor similar al que piensan importar. Desde ya, no serán autos lo que exportarán, sino el producto que consigan: desde vinos hasta grupos electrógenos, desde aceite hasta indumentaria. "Tuvimos que poner una oficina para dedicarnos a esto y prácticamente nos convertimos en una trader ", se quejó un empresario.
En particular, muchos se quejan de que no hubo suficiente preaviso, ya que en las reuniones del año pasado los funcionarios sólo mencionaron la necesidad de reducir un 20% el monto de sus importaciones. Y también cuestionaron la legalidad del procedimiento: "¿Cómo lo van a controlar? ¿Van a cerrar la Aduana? No hay una norma y lo único escrito es una gacetilla de prensa", analizó el directivo de una firma que el año pasado pagó entre 200 y 300 millones de pesos en materia de aranceles de importación (estos vehículos tributan el 35%).
Muchos han pedido a las casas matrices que compren insumos o servicios en la Argentina, aunque el desarrollo de estas estrategias llevará su tiempo. Por lo pronto, todos reconocen que este año habrá menos autos extrazona en el mercado local. En especial, estarán complicados los autos de mayor cilindrada, que además están afectados por las nuevas licencias no automáticas. "Yo directamente no voy a importar el Montero. ¿Para qué? ¿Para tener que tramitar la licencia?", anticipó Scalise, titular de la licencia de Mitsubishi.
"Es difícil que el cliente que compra un BMW, si no lo puede comprar se compre tres Palio. Esto va a impactar en la oferta, y si hay una demanda creciente, impactará sobre los precios", analizó Sica.
Fuente: Diario La Nación
Crece el malestar por nuevas barreras para importar autos
Clientes que no conseguirán el auto que buscan o lo deberán pagar más caro. Concesionarios que cerrarán o demandarán a los distribuidores. Menores ingresos para el fisco por el arancel de importación. Menos incentivo para que las automotrices locales. Estas son las consecuencias con la nueva política del sector.