Recuperó ventaja relativa: al aumentar su precio un 14% promedio en 2010, este combustible se actualizó a un ritmo muy inferior al que lo hicieron las naftas (subieron el 23% los de la súper y hasta el 34% los de las denominadas premium).
Rápida amortización: la creciente brecha respecto del precio de las naftas actúa como un incentivo para invertir en la conversión de los motores, ya que se trata de una inversión que, a los precios actuales, se recupera en menos de un año en vehículos de uso intenso, o en hasta dos, en otros de menor kilometraje anual.
Menos faltante: en las grandes áreas metropolitanas, durante el año pasado, se sintió más el faltante de naftas que el de GNC, que sólo fue parcial y en los días más crudos del invierno. Esto impulsó un mayor grado de conversiones tras un 2008 que había sido a la inversa en ese aspecto: faltó más gas que naftas.
Fuente: La Nación