Las paritarias vienen con clausula gatillo

Las principales cámaras empresarias del país, nucleadas en el G-6, alertan porque los gremios están pidiendo de forma recurrente incluir en los acuerdos paritarios ajustes periódicos por inflación. También admiten estar escuchando propuestas sólo por seis meses. "Y el fin de los seis meses va a coincidir con las elecciones", explican.

No esperaron el primer plato. Los seis dirigentes se sentaron en la antesala y se abocaron a la que es, desde hace rato, una gran inquietud latente empresarial: las próximas elecciones. Cada uno desplegó los sondeos que tenía. Más o menos coincidían: tras un abrupto repunte en las encuestas en noviembre, la imagen de la presidenta Cristina Kirchner cayó en enero y volvió a mostrar, en febrero, una tenue recuperación. "Todavía falta", concluyó después uno de ellos.

Fue como un acto reflejo, mientras se preparaban para entrar en el almuerzo del Grupo de los Seis, en uno de los salones de la Bolsa de Comercio. Estaban Adelmo Gabbi (anfitrión), Jorge Brito (Adeba, bancos de capital privado nacional), Carlos Wagner (Cámara de la Construcción), Carlos de la Vega (Cámara de Comercio), Miguel Acevedo (Unión Industrial Argentina) y Hugo Biolcati (Sociedad Rural). La entrada, cake de centollas, los sorprendió ya con las preocupaciones manifiestas. La más importante fue introducida por Wagner, que preguntó cómo andaba cada sector con las demandas salariales. Y ahí se despacharon todos.

La cuestión incluye a la anterior: la inminencia de las elecciones, coincidieron, complicará las paritarias. Principalmente, porque hay gremios que ya exigen cláusulas gatillo: si se dispara la inflación, se conversa otra vez. Otros admitieron estar escuchando propuestas sólo por seis meses. "Y el fin de los seis meses va a coincidir con las elecciones", explicó después uno de los presentes. Brito expuso el sistema de negociación de los banqueros, que incluía un adelanto a cuenta, pero agregó que era difícil de aplicar sin índices creíbles. Se esperan, por lo tanto, dispersión y demandas superiores a la inflación real.

Siempre medido, Acevedo escuchó una pregunta reiterada desde que asumió la presidencia interina en la UIA: si ya está elegido el sucesor de Héctor Méndez. Contestó que, aunque aún no había acuerdo en la corriente Industriales -la encargada de la designación por consenso- siempre se habían encontrado soluciones antes de un eventual quiebre del frente fabril.

Inflación..., ¿sí o no?
Se sirvieron vino blanco y tinto Luigi Bosca para acompañar el plato principal, lomo asado con papas rústicas, que precedió al dulce de leche tibio con granizado. La conversación volvió sobre la problemática gremial. Por ejemplo, quién estará en condiciones de frenar el proyecto de reparto de ganancias entre empleados de empresas, que muy probablemente volverá tras el receso legislativo y el comienzo de las campañas. Algunos están convencidos de que parte de la reciente contención a esas iniciativas sindicales obedeció a movimientos de la Casa Rosada. "Y..., alguna palabrita de la Presidenta, algún discurso, algo ayudó", agregó otro de los presentes.

Acordaron, por lo tanto, juntar a los técnicos de cada entidad para diseñar propuestas. Por ejemplo, que ese reparto, si se hace, se haga dentro del convenio de cada actividad. El proyecto que tanto rechazo les provoca fue impulsado por el diputado Héctor Recalde e incluye atribuciones adicionales para empleados como la participación en las decisiones de los directorios. Lo que los empresarios llaman "cogestión".

Por la tarde, al leer las repercusiones en los portales, algunos presentes se ofuscaron porque Biolcati había dicho a los periodistas que en la reunión se había hablado de la preocupación por los precios. Nada nuevo: se trata de un desvelo que tienen y manifiestan todos, en voz alta o solapada, incluidos los empresarios más afines a la Casa Rosada. "Acabamos de mandar el verdadero comunicado, no lo de Biolcati", insistieron por la noche en una de las entidades. El comunicado, calificado de "oficial" en el correo electrónico, era un texto de tres párrafos y alguna frase inconexa que resumía el convite de dos horas.

Decía: "Los presidentes de las entidades que conforman el Grupo de los 6, en la reunión celebrada en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires el día 23 de febrero del 2011, han ratificado su compromiso de afianzar la base de diálogo lograda a efectos de consolidar una posición común, totalmente convencidos de la importancia que ello tiene para el país.

"Compartiendo con el gobierno nacional la preocupación ante la intención expresada en la última reunión del G-20 en Francia respecto de la posible regulación del comercio internacional de materias primas [SIC]. Efectivamente, la intervención de los mercados y la fijación de precios dificultan el aumento de la producción, la creación de riqueza y de empleo genuino.

"También se destaca la relevancia de las negociaciones paritarias, entendiendo a las mismas como un verdadero canal idóneo, justo y equitativo donde los principales actores de la economía pueden llegar a acuerdos consensuados, con reglas de juego previsibles y de cumplimiento para todos".

Fuente: La Nación