Cuando soñaba con su colección de otoño, la diseñadora Nanette Lepore dice que se imaginaba flotando en una nube de fantasía celestial. Luego los precios de las telas la devolvieron a la tierra de un golpe.
Lepore y otros diseñadores están quitando moños, optando por telas menos costosas y cambiando los forros entre otras medidas debido a que los precios de las materias primas están subiendo con tanta rapidez.
Una combinación de mal tiempo en importantes regiones de producción, insumos escasos y la inflación han elevado los precios del algodón a nuevos récords. El costo de la seda, la lana y el cuero también ha aumentado. En tanto, las tendencias de la moda conspiran para consumir más materiales en momentos en que los largos de las prendas bajan aún más, y cuando se vuelven populares los estilos más holgados y cómodos, que requieren más tela.
Luego de haber sobrevivido la recesión, los diseñadores y los minoristas temen intentar transferir los aumentos de precios a los nerviosos consumidores. También se arriesgan a alienar a los clientes que están acostumbrados a detalles de calidad si recortan demasiado.
Puede pasar un año desde el momento en que un diseñador hace un boceto del modelo hasta que la prenda ya confeccionada llega a las tiendas. En general, los diseñadores trabajan con los minoristas para ajustar los estilos que muestran en las pasarelas para que las prendas se puedan vender más fácil.
Este año, sin embargo, el aumento de los costos de las materias primas ha sido lo suficientemente alto como para que los diseñadores lo tengan en cuenta durante el proceso.
Los precios del algodón han subido más del doble desde mediados del año pasado. Fuertes lluvias en Australia y Pakistán han perjudicado las cosechas esta temporada, justo cuando la demanda ha aumentado.
Los precios de la lana y el cuero han subido 14% y 7,9%, respectivamente, entre julio y enero, según el gobierno estadounidense. "Simplemente se debe ser más innovador con el diseño", afirma Lepore, quien ahora analiza cada detalle de las prendas según el costo.
La marca de Lepore planea aumentos de entre 10% y 15% en sus prendas para la próxima temporada de otoño, afirma su presidenta ejecutiva, Heather Pech. Los aumentos hubieran sido el doble, sostiene, si la empresa no hubiera hecho cambios significativos en la forma en que maneja los negocios.
La compañía reestructuró su calendario de diseño el año pasado, para que las telas sean pedidas con seis meses de anticipación y sean enviadas por barco en lugar de avión. También redujo la cantidad de muestras y en las prendas tejidas cambió el cachemir por mezclas de tejidos.
Rebecca Minkoff, que hace bolsos de cuero, ha tenido que acudir a algunos trucos de diseño. Una correa, por ejemplo, es hecha ahora de dos piezas de cuero, no una sola, y puede incluir un forro en otro material. "Tratamos de ser sutiles con los cambios", dice.
Fuente: The Wall Street Journal