Ahora que parece que la fiebre por el dólar es cosa del pasado sería conveniente analizar algunos de sus costos, sobre todo en términos monetarios.
Y una aproximación interesante la realiza la consultora Finsoport. En uno de sus últimos trabajos, los economistas de la consultora sostienen que el ritmo de crecimiento de la base monetaria (emisión más los depósitos de los bancos en el BCRA) “ha disminuido desde un 42% anual en mayo hasta el actual 36%” registrado en noviembre, informa hoy el diario Clarín.
Pero, aunque se nota un cambio cuantitativo, “lo más impactante es el cambio cualitativo”. Y explica el porqué: “El año pasado, y similarmente en períodos previos, el principal factor de expansión de la base monetaria era el ingreso de divisas. En 2010 superó incluso el total de la base y fue compensado con la emisión de abundantes títulos públicos”. En cambio, “este año sólo el 6% de la expansión monetaria fue por la compra de divisas, un 50% por la emisión para financiar el sector público y un porcentaje superior al 40% fue impulsado por la recompra de los títulos del BCRA (Lebac y Nobac) que el año pasado se usaron para contrarrestar la expansión monetaria”.
En otros términos: “Hoy el Banco Central está manteniendo la liquidez para evitar un alza mayor de tasas y un eventual proceso recesivo”. Así, para evitar la astringencia monetaria causada por la dolarización de las carteras, el BCRA salió a tirar aceite sobre las agitadas aguas de las tasas de interés.
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