El Gobierno impide que YPF distribuya ganancias

Fue en la reunión de directorio que se realizó ayer a la mañana. El rechazo a la distribución de dividendos corrió por cuenta de Roberto Baratta, coordinador del Ministerio de Planificación, mano derecha del jefe de esa cartera, Julio de Vido, y director en la empresa de parte del Estado, que tiene la acción de oro.

El Gobierno rechazó la distribución de dividendos propuesta por la petrolera YPF, la empresa más grande del país, y de esa manera envió una señal que fue leída por parte del mundo empresario en un contexto en que la administración de Cristina Fernández tomó diversas medidas para contener la fuga de capitales hacia monedas extranjeras, en especial el dólar.

Fue en la reunión de Directorio que se realizó ayer por la mañana en el edificio de la petrolera en Puerto Madero. El rechazo a la distribución de dividendos corrió por cuenta de Roberto Baratta, coordinador del Ministerio de Planificación, mano derecha del jefe de esa cartera, Julio de Vido, y director en la empresa por parte del Estado, que tiene la acción de oro. Lo hizo por segunda vez en el año.

Conocedores de lo que ocurrió en la reunión explicaron a El Cronista que el timonel de la empresa, Sebastián Eskenazi, se mostró disconforme con la decisión del Estado. Desde la compañía, sin embargo, prefirieron no hacer comentarios.

El caso de YPF es paradigmático para el mundo empresario. No sólo por su tamaño de facturación, sino por su alto nivel de reparto de ganancias. Por el acuerdo de venta de Repsol al grupo Petersen, de la familia Eskenazi (son los accionistas minoritarios, pero tienen a su cargo la gestión), la empresa está obligada a distribuir 90% de sus utilidades. Dado que la mayoría tiene como destino empresas radicadas en otros países, implican una salida de moneda extranjera.

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