A partir del 10 de diciembre una nueva gestión deberá manejar las riendas del país durante los próximos 4 años. El camino que habrá que transitar ya no se presentará tan allanado como en el pasado y en el horizonte aparecen algunos obstáculos que pueden entorpecer el rumbo escogido.
En el plano externo, aun cuando el contexto internacional seguiría siendo favorable para Argentina, difícilmente se repitan los “deltas” positivos de los últimos años. Es que la crisis que apremia actualmente a los países centrales necesariamente significará menores tasas de expansión en el mundo. Y esto se traducirá en precios de los commodities que, aun cuando se sostendrían en torno a los niveles actuales por las auspiciosas perspectivas de mediano plazo para China e India, no seguirían avanzando como lo supieron hacer.
Pero además del deterioro de las condiciones externas, la próxima gestión tendrá que enfrentar una coyuntura menos favorable a nivel local, básicamente producto de las decisiones de política económica tomadas durante los últimos años.
La política de ingresos ha sido sin lugar a dudas el corazón del modelo económico de los últimos 8 años, a través de salarios que crecieron por encima de la inflación, subsidios al transporte y la energía, aumentos en jubilaciones y gastos sociales. Sin embargo, el modelo de estímulo al consumo se llevó adelante no sin ocasionar desajustes sobre la macro y la microeconomía.
La implicancia más visible se observa en la dinámica adquirida por el gasto público, que ha resentido fuertemente las cuentas fiscales. El gasto viene avanzando a niveles históricos: en lo que va de 2011 promedió tasas del 34,6%, mientras que en el mes de agosto avanzó a razón del 41%. Las partidas destinadas a subsidios han escalado con guarismos superiores al 100% en lo que va del año, impulsadas fundamentalmente por el rubro energético.De hecho, el superávit fiscal ya hubiese desaparecido, sino fuera por la contribución de ingresos al Tesoro por parte de la Anses y el Banco Central.
Además, la política de subsidios y tarifas planchadas de los pasados 8 años no favoreció un proceso de inversiones en el sector energético, generando dificultades crecientes para abastecer la demanda, en un sector clave como sustento de la expansión económica. De hecho, este año se produjo una situación inédita: luego de 24 años Argentina se convirtió en importador neto de energía, con un déficit del sector que rondaría los U$S 4.600 millones en 2011 y ascendería a U$S 8.000 millones el año próximo. Hecho que tendrá un impacto sobre el saldo comercial.
El último eslabón de esta cadena de desequilibrios está conformado por el BCRA, que se convirtió en uno de los principales financiadores del Estado. Con una tasa de expansión monetaria por encima del 40%, el Central busca cubrir las necesidades del Tesoro para afrontar vencimientos de deuda y financiar el gasto público récord. La elevada emisión monetaria también ha alimentado la incertidumbre acerca del respaldo de la moneda, favoreciendo la dolarización de portfolios, que ha alcanzados niveles que no se registraban desde 2008.
Las correcciones de política económica que permitirán enderezar el rumbo en el comienzo del próximo Gobierno, posiblemente deban comenzar por el actual esquema de subsidios. Una paulatina actualización de las tarifas podría descomprimir los abultados fondos que se destinan a los sectores energéticos y de transporte y mejoraría los incentivos sectoriales, favoreciendo el proceso de inversiones necesarias para mejorar la capacidad y calidad de la oferta doméstica. Este proceso deberá ser acompañado por iniciativas que permitan anclar las expectativas inflacionarias.
FUENTE: abeceb.com
La próxima gestión deberá hacer correcciones
Las correcciones de política económica que permitirán enderezar el rumbo en el comienzo del próximo gobierno posiblemente deban comenzar por el actual esquema de subsidios. Una paulatina actualización de las tarifas podría descomprimir los abultados fondos que se destinan a los sectores energéticos y de transporte y mejoraría los incentivos sectoriales, favoreciendo el proceso de inversiones.