Suman producción e inversiones en el pacto social

El Gobierno consolidó un esquema conformado por cuatro grupos de trabajo: el de Producción, Reservas e Inversiones; el de Desarrollo Regional y los grupos de Solución de Controversias por un lado y de Relaciones Laborales, Desarrollo Personal y Capacitación, a cargo del Ministerio de Trabajo.

Luego del impasse obligado que generaron los cortes de luz, la falta de combustibles y los brindis de fin de año, el Gobierno retomó en los últimos días con mayor decisión la agenda del pacto social, el esquema de acuerdo entre sectores de la producción y el trabajo bajo la tutela oficial que lanzó Cristina Fernández tras el fallecimiento del ex presidente Néstor Kirchner.

En ese sentido, prevé avanzar este mes con la firma de nuevos pactos sectoriales, siempre que el lento ritmo de negociaciones que imponen las vacaciones de verano lo permitan.

La semana pasada funcionarios del Ministerio de Planificación, a cargo de Julio de Vido (la voz que delinea la forma general de los acuerdos sectoriales), avanzaron en el esbozo de definiciones precisas para futuros pactos, algo que hasta ahora no había ocurrido. El esquema básico girará en torno al acuerdo firmado con los petroleros.

A pesar del fuerte conflicto que afectó a ese sector en diciembre (generó pérdidas millonarias para Santa Cruz, Chubut y las empresas, ocasionó desabastecimiento de combustibles y puso de manifiesto la debilidad del acuerdo sectorial firmado en noviembre), en Planificación celebraron la reunión que se llevó a cabo el jueves pasado.

En el Ministerio, popes sindicales, empresarios y funcionarios provinciales se reunieron bajo la tutela de Roberto Baratta, coordinador de Planificación, una de las manos derechas de De Vido y también uno de los funcionarios de segunda línea más activos en las últimas tres semanas.

En ese marco, se consolidó un esquema conformado por cuatro grupos de trabajo que se repetirán en otros acuerdos: el de Producción, Reservas e Inversiones (para seguir de cerca el compromiso del sector privado con la actividad); el de Desarrollo Regional “que genera especial interés en las gobernaciones” y los grupos de Solución de Controversias por un lado y de Relaciones Laborales, Desarrollo Personal y Capacitación, que será seguido por el Ministerio de Trabajo.

La reunión en Planificación también dio una pauta precisa con respecto a la periodicidad de los encuentros por sector. Será en la primera semana de febrero, en Mendoza. El acta firmada, además, establece que la mesa de diálogo “se reunirá mensualmente en cada una de las provincias firmantes”.

De vuelta a la agenda
En tanto, la Unión Industrial Argentina (UIA) salió a marcar la cancha de cara a la inminente reunión que mantendrán su presidente, Héctor Méndez, y el secretario general de la CGT, Hugo Moyano, y que podría concretarse mañana mismo. El jefe empresario manifestó ayer que los últimos acuerdos salariales, superiores al 25%, son excesivos y pidió negociar de “forma más prudente”.

Méndez adelantó en declaraciones radiales que hoy llamará a Moyano para llevar adelante el primer cónclave del año entre las cúpulas de la UIA y la CGT, para intentar avanzar en los lineamientos del pacto social. Será el segundo encuentro en menos de un mes, luego de que un grupo de industriales visitara la CGT antes de navidad.

Pero el empresario hizo notar su preocupación por los últimos acuerdos salariales cerrados. Al preguntársele si le parecían excesivos los aumentos acordados en los sectores bancarios y aceitero, superiores al 25%, replicó: “lamentablemente, sí”. Y agregó: “cada uno tiene derecho a negociar lo que puede, con su propia fortaleza, pero yo imaginaba que la cosa podía negociarse de forma más prudente”.

La primera reunión entre ambas entidades, el 22 de diciembre pasado, sirvió para mostrar “buena voluntad” y para quejarse por la inflación, según remarcaron Moyano y Méndez oportunamente.

Luego la CGT mostró predisposición para avanzar en un acuerdo de precios y salarios, pero a cambio pidió mesura a “los formadores de precios”. Así llama Moyano a los empresarios que, a su criterio, provocan inflación, principalmente los supermercadistas y sus proveedores. El empresariado, en cambio, apunta a la prudencia en las reivindicaciones salariales.

Estado ausente
Unos y otros también reclaman la intervención del Gobierno, que por ahora prefiere eludir esa mesa, firmar acuerdos sectoriales y llamar a la UIA y a la CGT cuando muestren avancen concretos.

En la agenda del Gobierno figuran el sector bancario y el de alimentos. Ya firmaron sus respectivos acuerdos los petroleros, los mineros y los empresarios y trabajadores de la construcción. Se trata, en todos los casos, de pactos de paz social “se condenan los bloqueos y piquetes, por caso” en los que el compromiso empresarios se limita a promover empleo y emplear materias primas de origen nacional cuando sea posible.

Pero Méndez volvió a reclamar la participación activa del Ejecutivo en el pacto macro. “La tercera pata, la del Estado, también tiene que hacer su sacrificio”, dijo el industrial. Tenemos la certeza que sin el Gobierno, el diálogo social no avanza. Nos quejamos del Estado omnipresente, pero también del Estado ausente”, agregó.

Fuente: El Cronsita