¿Los argentinos ya se acostumbraron a convivir con una suba de precios tan elevada como la actual? ¿Da igual una inflación del 20%, 25% o del 30% anual?
La lógica diría que no. Sin embargo, resulta llamativo que este problema no figure en las encuestas como la principal preocupación en materia económica.
Es como si, superado el impacto inicial de los primeros años, la suba generalizada de precios ya hubiese ganado consenso social.
Una especie de virus que ya está instalado, en una sociedad que siente que –a esta altura– ya es muy difícil de erradicar en el corto y mediano plazo. Hasta incluso parecería que los argentinos han desarrollado los “anticuerpos” suficientes como para convivir con él.
No es que les agrade el proceso de suba de precios, claro está.
Pero es innegable que se está generando un fenómeno de acostumbramiento, al punto que, curiosamente, las noticias de inflación atraen cada vez una menor atención.
La pregunta obligada es si los argentinos estarían dispuestos a beneficiarse con unos puntitos menos en la suba general de precios a cambio de que el país redujera su ritmo económico. En buen romance, si resignarían crecimiento por una menor inflación (o consumo).
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Los argentinos prefieren pagar con inflación
Con experiencia en crisis, buena parte de la sociedad está dotada de los "anticuerpos" suficientes para convivir la suba de precios. ¿Cuáles son las creencias que hacen que este flagelo no figure en el primer lugar del ranking de preocupaciones?