Cobrar más no siempre significa comprar más. Todo depende de cuánto es el aumento en los sueldos y de cuál es el incremento del nivel general de precios.
Lo cierto es que los salarios medidos en dólares vienen escalando a tasas chinas producto de:
Los fuertes incrementos pactados entre empresas y sindicatos.
El consecuente corrimiento del piso también para empleados fuera de convenio (jefes, gerentes y directores).
Una divisa que, al estar “anclada” frente a estos aumentos, da lugar a un traslado de los mismos desde la moneda local hacia el billete verde.
Un ejemplo:
Juan es un supervisor de planta que ganaba $4.000 -u$s1.047- en julio de 2009 (con el dólar de aquél entonces a 3,82 pesos).
Ahora percibe $4.800 -u$s1.233- tras haber recibido en el último año un incremento del 20% en su haber (al valor actual de 3,89 pesos).
Es decir, gana u$s186 más, aunque esto no significa que su poder de compra haya aumentado.
Para peor, la empresa en la que trabaja se encuentra más complicada: tuvo que resignar márgenes de ganancias, al no poder trasladar todos los incrementos de costos a precios. Le resulta más difícil colocar sus productos en el exterior (en definitiva las cosas no aumentaron tanto afuera) y además siente una mayor competencia de productos importados.
Ésta es, ni más ni menos, la situación que enfrenta el “made in Argentina” por estos días: el país se ha encarecido y mucho en dólares.
¿Qué debería haber ocurrido para que Juan y su empresa se encontraran en mejor situación? Sencillamente, la compañía tendría que haber fabricado más productos para prorratear esta suba de costos en más unidades.
En buen romance, su productividad tendría que haber ido acompañando este incremento salarial.
¿Ocurrió eso en la Argentina? No. Por el contrario, la mejora en este índice apenas alcanza a ser un tercio del reajuste salarial pactado.
“Una mala noticia para el país es que los salarios, medidos en dólares, no pueden continuar creciendo más rápido que la productividad”, afirma el analista Miguel Kiguel.
Y destaca el contraste entre el 5% que crecerá la productividad este año contra un aumento salarial que, como mínimo, será casi el triple de esa cifra.
Kiguel grafica el escenario actual de la siguiente manera: si un país “A” tiene menor productividad que otro país “B”, pero los salarios en dólares suben más rápido en “A” que en “B”, esa situación, tarde o temprano, va a requerir de un ajuste en el tipo de cambio real para el país “A”.
“De otra manera, 'A' tendrá dificultades crecientes para exportar al mercado global a precios competitivos y, además, enfrentará la amenaza de las importaciones. Eventualmente, algunas empresas deberán cerrar y sectores enteros serán inviables”, advierte Kiguel.
El analista hace hincapié en que la situación argentina de hoy se acerca a la zona de riesgo, porque no tiene espacio para mantener su competitividad.
¿Qué tan cerca se está de volver al 1 a 1?
Los salarios (incluyendo cargas sociales) seguirán subiendo -en términos de dólares- entre un 15 y un 20% promedio más respecto de su valor actual, un nivel que los analistas consideran sumamente riesgoso.
No sólo por los factores ya expuestos sino porque, además, dificulta la creación de empleo genuino.
Así las cosas, y tal como destacan desde las consultoras privadas, los salarios ya sobrepasaron a los de los países vecinos. Y se aproximan a pasos acelerados al nivel de los años ’90, cuando regía el “uno a uno”.
Fuente:IProfesional
Los salarios se "indexan" en dólares a tasas chinas
Los argentinos ganan más en moneda dura, aunque esto no significa un mayor poder adquisitivo. A las empresas les cuesta más generar un puesto de trabajo y enfrentan la mayor competencia importada. Qué síntomas evidencian los altos salarios.