En medio de este boom de ventas, empresarios de un amplio abanico de sectores, tales como el automotriz, línea blanca, electrónica, indumentaria y calzado, están apostando a lograr niveles récord de producción para este año.
Sin embargo, este auge de billeteras gordas y adelantamiento del consumo es parte de un fenómeno paradójico: todos aquellos factores que empujan a que los industriales produzcan más, son los que, en definitiva, están llevándolos a ser cada vez menos competitivos frente a los productos importados.
En efecto, los últimos aumentos salariales, un tipo de cambio relativamente quieto -que hace olvidar momentáneamente al dólar como refugio- y una perspectiva inflacionaria superior al 25%, por un lado, fogonean con fuerza las ventas en shoppings y supermercados. Pero a la vez, son las mismas variables que ya están “succionándole” el combustible al “made in Argentina” y que ponen en riesgo su autonomía de vuelo.
En efecto, numerosos expertos y empresarios consultados por iProfesional.com coincidieron en señalar que los productos con sello nacional están perdiendo competitividad de una manera alarmante.
Esto significa, en definitiva, que los artículos nacionales se están volviendo cada vez más caros y menos atractivos frente a los mismos productos que llegan del exterior. Es decir, que el proceso de sustitución de importaciones, en numerosos rubros, podría verse amenazado.
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El dólar quieto favorece a las importaciones
Acuerdos salariales que se negocian por encima del 30% y una suba de precios que triplica el alza que se espera para el billete verde, hacen que se profundice el abaratamiento de artículos traídos del exterior frente a los nacionales.