Para el próximo año, las principales fortalezas de la economía pasan por el mantenimiento de un escenario de crecimiento económico, en el cual existirá superávit externo, un buen nivel de reservas internacionales y un perfil de vencimientos de deuda externa favorable.
En definitiva, las restricciones externas que tantas veces limitaron el crecimiento hoy no son un problema.
Los principales peligros claramente son la inflación que toma un dinamismo cada vez más preocupante, la inercia del gasto público y el financiamiento del mismo vía Banco Central (aspecto que fomenta aún más la inflación) y el atraso cambiario que socava fuertemente la competitividad en muchos sectores de la economía.
Desde la perspectiva social, el 2011 presentará serios problemas para combatir a la pobreza dado que la inflación creciente golpea con mayor intensidad a los estratos más vulnerables, y el mercado laboral creará empleo con menor dinamismo debido a que existe una reducida capacidad ociosa en muchos sectores de la economía y el crecimiento presenta niveles de inversión insuficiente.