Mónica Cóceres hace un esfuerzo inútil para contener las lágrimas. La Navidad la sorprendió a ella y a su familia en una casa prestada, con poco más que migajas para llevar a la mesa y con la certeza de que esta vez Papá Noel no los visitará. "Los chicos le escribieron su cartita, pero yo les expliqué que él andaba muy ocupado y que esta vez no iba a poder pasar", cuenta, casi en penumbras, en medio de un calor pegajoso.
Marcos Abrigo no puede ocultar su alegría y no le alcanzan las palabras para explicar que éstas serán las últimas Fiestas que él, su mujer y su hijo pasarán en casa de sus padres. El mes que viene se muda al nido propio, que empezó a construir hace tres años, no mucho después de haber conseguido su primer "buen" trabajo en una pujante fábrica de automóviles.
La desocupada de La Matanza, que cobra salteado la Asignación Universal por Hijo, y el joven santafecino, que suelda carrocerías en la planta que General Motors (GM), son dos pinceladas de un mismo cuadro, que refleja cómo les fue a los argentinos en 2010.
En una economía que creció este año a un ritmo de 9%, según el Gobierno, o de 7,5%, de acuerdo con los cálculos de la consultora privada Orlando Ferreres y Asociados, la realidad no es igual para todos. Mientras que la pobreza, que en tiempos de hiperinflación llegó al 42% y en la posdevaluación a 56%, sigue por encima del 30%, el crecimiento industrial es de 11%, respecto de 2009, y el aumento de las exportaciones es de 25%, tanto en volumen como en precios.
Una porción de estas exportaciones se produce en el campo de Carlos Urioste, a la altura del kilómetro 265,5 de la ruta 226, cerca de Azul. En el establecimiento Santa Clara Yuperí, el hombre sigue con una tradición familiar que se transmite por generaciones desde hace 140 años: la agricultura. "Este año va a ser mejor que otros, porque tendremos muy buenos rindes y porque los precios, aunque no alcancen los valores récord de 2007 y 2008, seguirán altos".
Aunque la sequía aleja el sueño de superar los 54 millones de toneladas de soja en esta cosecha (se calcula que serán 48 millones), quienes viven de la oleaginosa más sembrada en los últimos años no tienen de qué quejarse. Urioste cuenta que el productor maneja márgenes de 30%, con $ 1200 de ganancia por hectárea en zonas intermedias y con rendimientos de 3000 kilos por hectárea (llegan a 4500, en los mejores campos).
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