Con la casi certeza de que este año se perforará el techo de las 700.000 unidades fabricadas en el país, la industria automotriz argentina busca ahora la manera de incrementar su capacidad productiva, de manera de poder acompañar la fuerte demanda que seguirá llegando desde Brasil a partir del año próximo.
Más turnos de producción, inversiones en ampliación de plantas, cambios para una mayor eficiencia en las líneas de montaje son algunas de las estrategias. Y, a la vez, las terminales advierten sobre posibles luces amarillas provenientes de la necesidad de capacitar personal, ampliar la red de proveedores o solucionar algunos problemas de logística.
Según datos que maneja el Ministerio de Industria, se estima que en el período 2010-2012 llegarán inversiones para el sector por más de $ 4000 millones (unos US$ 1000 millones). Entre las que ya fueron anunciadas se destacan los planes de Fiat ($ 813 millones), Ford ($ 1000 millones) y PSA Peugeot Citroën ($ 1300 millones). Para el ciclo 2007-2010, la Asociación de Fábricas de Automotores (Adefa) había calculado un total de inversiones por una cifra mucho mayor: US$ 3500 millones.
Aníbal Borderes, presidente de Adefa, consideró que es "esperable" que de la mano de la expansión del mercado brasileño lleguen nuevas inversiones a las terminales argentinas. "Brasil tiene hoy un mercado de 3,4 millones de autos anuales, y aún puede seguir creciendo más porque su relación de vehículos por habitante es menor que la de países como la Argentina", afirmó el máximo ejecutivo de Toyota en el país. Pero advirtió: "Eso va a depender de la competitividad del producto argentino".
El presidente de Adefa vislumbra que el año próximo "las automotrices se van a poner a full con la capacidad que han ido aumentando" y consideró que la producción podría crecer entre 5 y 10% "si no se enfría el mercado brasileño".
Más turnos
En la consultora abeceb.com estiman que en 2011 podrían fabricarse en la Argentina 770.000 unidades o más. "Estamos en una etapa en que varias automotrices están empezando a sumar más turnos, como Renault, Volkswagen o Fiat", explicó el economista Maximiliano Scarlan.
La semana pasada, las francesas Renault y PSA Peugeot Citroën presentaron sus nuevos modelos, producto de la anterior ola de inversiones. Los máximos ejecutivos de ambas automotrices coincidieron en señalar perspectivas positivas para la Argentina y la región durante los próximos años, aunque mencionaron también algunos límites con los que se enfrentan los nuevos proyectos.
"Los números que manejamos a tres años son favorables a la demanda de vehículos y nos permiten pensar que esta demanda es sólida", dijo Dominique Maciet, presidente de Renault Argentina.
Sin embargo, detalló algunos de los obstáculos que preocupan a la hora de invertir, como la necesidad de formar más operarios o que los proveedores autopartistas puedan garantizar el nivel de entregas cuando la demanda de vehículos aumenta.
El ejecutivo francés indicó otro de los inconvenientes que enfrenta la industria a la hora de poder abastecer la creciente demanda nacional y regional. "Donde tenemos más problemas de transporte es con la industria naviera, que tiene una capacidad limitada", se quejó. El mes pasado Renault tuvo dos días de parate en su planta porque hubo envíos de proveedores que no llegaron a tiempo por retrasos en el transporte naval.
El director de PSA en la Argentina, Javier Varela Sobrado, también destacó la importancia de este punto: "Nuestros sistemas de producción logística nos están pidiendo mayor integración local. El hecho de que tengamos un transporte de barco en el medio nos incrementa el tiempo de aproximación en la producción", dijo. Y remarcó algunos de los límites que hoy encuentran para una mayor integración local de autopartes: en algunos casos no está la tecnología en el país, en otros tienen limitación en su capacidad productiva y en algunos casos no son competitivos (como el caso del acero, que puede ser 25% más caro que el importado). Entre las áreas que hoy no están suficientemente cubiertas mencionó la fundición, mecánica, electricidad y electrónica, chapa y neumáticos, donde hay un "problema de capacidad de producción".
Fuente: La Nación.