Inventos de aquí globales, que son negocio

Cinco cosas que surgieron de mentes sureñas de aquí no más y que funcionaron comercialmente. Entrá a la nota y sorprendete. Accedé a la lista de inventos argentinos.

El 29 de septiembre, desde 1990, se conmemora en la Argentina el Día del inventor. En esa fecha, pero en 1899, nacía Ladislao José Biro, el inventor del bolígrafo (o birome).

Hoy, muchos argentinos le siguen los pasos a Biro. Según datos del Foro Argentino de Inventores, la Argentina está en el puesto número 14, a nivel mundial, en lo que se denomina Coeficiente de Inventiva , que se determina por el número de solicitudes de patentes nacionales por cada 10.000 habitantes. Aquí, cinco historias de inventos de los últimos años que han triunfado más allá de las fronteras nacionales.

Carlos Arcusín (56) patentó su primera creación en 1986, y desde entonces no paró. En 1989 dio a luz una jeringa que impide su reutilización. Ese invento ganó una medalla de oro de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), y en 2003 fue adoptado y recomendado por la Organización Mundial de la Salud.

Por estos días, Arcusín se ocupa de sus últimas creaciones, pochoclos libres de grasa, y un proceso de bajo costo para fabricar dulce de leche. “Los pochoclos para el microondas vienen recubiertos de grasa, que es lo que hace que los granos exploten. Yo, de casualidad, descubrí que se podía lograr lo mismo con otra sustancia libre de grasa”, explica Arcusín.

Sus pochoclos se venden ahora en Brasil, Uruguay, Chile, España, Bulgaria y Grecia.

En cuanto a su sistema de producción de dulce de leche, ya está siendo adoptado por Chocolates Kopenhagen, una firma brasileña con más de 200 sucursales.

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