Sólo tres sectores producen más que en el 2008

La recuperación de la industria está lejos de ser un boom. Aunque el uso promedio de la capacidad instalada está en 80%, solo tres sectores están por encima del pico de producción alcanzado en el 2008: automóviles, cemento y metalmecánica.

La velocidad de crecimiento de la actividad económica es uno de los pocos puntos de consenso entre el Gobierno y los analistas privados: la variación del PBI correspondiente al 2010 estará en un nivel de entre 7 y 8%. Los matices que los separan, sin embargo, no son menores. Para empezar, la base de comparación de unos y otros es muy diferente. Para el Indec en 2009 no hubo recesión, mientras que todos los consultores aceptan que la caída de la economía orilló 2,7%. La recuperación de la industria, en tanto, está lejos de ser un boom: aunque el uso promedio de la capacidad instalada está en 80%, solo tres sectores están por encima del pico de producción alcanzado en el 2008: automóviles, cemento y metalmecánica. El resto está lejos de los máximos pre-crisis.

Aunque en los dos primeros trimestres del año la Argentina logró un PBI superior al 10%, la desaceleración era previsible: según el índice de Actividad que elabora Orlando Ferreres, el crecimiento del producto en septiembre fue de 6,4%, lo que deja un promedio anual de 7,5%.

La industria ha sido protagonista de este buen momento, pero la tracción que ejerce la notable demanda de Brasil solo se nota en una serie limitada de rubros. El principal es el automotriz, que de acuerdo a FIEL el mes pasado tuvo un alza anual de 49%, seguido por la siderurgia con 27%. El segundo pelotón se mueve más cerca del promedio de los primeros nueve meses, que fue de 9,5%. En esa línea están los textiles y los productores de minerales no metálicos. Insumos químicos y plásticos; papel y celulosa y petróleo procesado registraron una mejora acumulada de entre 2 y 5%, mientras que alimentos y bebidas y cigarrillos aún tienen variaciones negativas.

El escenario fabril quedó marcado por varios factores. El fuerte crecimiento brasileño favoreció un mayor intercambio entre los dos países, pero los autos fueron el producto estrella, gracias a un plan de incentivos lanzado por Lula en 2009 que permitió sostener el incremento de las ventas de vehículos. La valorización del real, sin embargo, no hizo que la demanda se derramara en otros sectores: las importaciones industriales de Brasil subieron en forma notable, pero no de la Argentina.

Las empresas locales también enfrentaron otros dos obstáculos: la escasez de energía (que fue crítica en julio y agosto) y la pérdida de competitividad causada por el aumento de los costos internos en dólares.

Por esta razón, la inversión sigue concentrada en el Estado y en los sectores que esperan que su demanda -ya sea local o internacional- justifique los desembolsos. El resto continúa apelando a exprimir la capacidad instalada y a elevar la productividad por medio de más horas trabajadas, postergando la contratación de personal. La suba de las commodities ayudará, en el 2011, a compensar un menor crecimiento de Brasil. Pero el ingreso de dólares financieros hoy le crea una complicación al BCRA y agrega presión inflacionaria, factor que hoy es considerado el principal riesgo de la economía. Un dato: según un índice que elabora la UCA, las expectativas económicas sufrieron una leve baja y solo uno de cada cuatro consultados se mostró a favor de consumir sus ahorros. El resto ya prefiere el colchón.

Fuente: Cronista Comercial.