La 40° edición del Foro Económico Mundial que se desarrolla en la ciudad suiza de Davos concluyó ayer con un optimismo moderado por parte de empresarios y banqueros, que si bien reconocen que en el último año la economía mundial registró un crecimiento, admiten que aún hay un largo camino por recorrer.
En esta oportunidad el eje de la discusión fue la reforma financiera que pretende aplicar el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, para limitar el tamaño de los bancos y evitar caídas escandaolas, como las que sucedieron con algunas entidades.
En el encuentro muchos líderes de distintos países del mundo expresaron su apoyo a Obama, aunque un amplio sector -sobre todo de banqueros- atacaron la idea.
Frente a las advertencias de que los bancos están volviendo a las prácticas que llevaron a la mayor crisis financiera de la historia, la 40° edición de Davos cerró su debate con representantes financieros, empresarios y responsables políticos de todo el mundo, entre ellos una treintena de jefes de Estado, que debatieron durante cinco días sobre cómo volver a un crecimiento económico sostenido y cómo frenar el cambio climático, entre otros temas.
Según publica el sitio en Internet de la cadena BBC, Este domingo, los principales banqueros añadieron más conclusiones a su discurso. Argumentaron que ellos no fueron los únicos causantes de la crisis y que ésta no puede superarse con una varita mágica.
Nuevas regulaciones son bien recibidas pero si éstas son demasiado fuertes podrían estrangular el crecimiento e incentivar llamados populistas hacia el proteccionismo.
Además se discutió la posibilidad de implementar un impuesto de garantía sobre instituciones financieras para ayudar a rescatar a los bancos en cualquier crisis financiera futura sin necesidad de recurrir al dinero de los contribuyentes.
Políticos y banqueros expresaron su respaldo a la propuesta mientras que el Fondo Monetario Internacional (FMI) la calificó de "práctica".
Este impuesto es uno en una serie de opciones que serán delineadas por el FMI y que será presentada en la reunión de los ministros del G20 que se llevará a cabo en abril.
Un punto que causó ansiedad y que fue compartido por todos los presentes parece ser el que ahora la era del liderazgo superpoderoso ha concluido y llegar a un acuerdo sobre el cambio se ha convertido en una tarea aún más difícil, tal y como demostró el fracaso de las negociaciones sobre cambio climático en Copenhague.
Sin embargo, este año la pizca de optimismo registrado en Davos ha sido el interés en las innovaciones tecnológicas, las cuales a su vez pueden generar nuevos problemas, como la ciberguerra, pero también pueden ofrecer nuevas soluciones sencillas y sorprendentes.
Entre las opiniones que dejó el Foro se destacaron, entre otras, las del director del Fondo Monetario Internacional (FMI), Dominique Strauss-Kahn, quien señaló que actualmente tiene lugar una vuelta al crecimiento económico “más pronto de lo que se esperaba, pero que todavía es frágil”.
Por su parte, el presidente del Banco Central Europeo, Jean-Claude Trichet, afirmó que se debe “mejorar notablemente la regulación” del sistema financiero y hacerlo “más resistente que antes” con normas globales.
Larry Summers, el principal asesor de política económica del presidente de EE.UU., Barack Obama, señaló que el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) estadounidense en el cuarto trimestre del 2009, que fue de 5,7%, no es suficiente “para descorchar la botella de champán”.
Por su parte, el director general del Banco de Pagos Internacionales (BPI), Jaime Caruana, advirtió que los mercados vuelven a tomar riesgos a corto plazo, hecho que no contribuyen a la estabilidad.
Terminó el Foro de Davos con escaso optimismo
En el Foro de Davos surgió un consenso moderado sobre que la recuperación global es muy frágil para poner en riesgo los programas de estímulo y sobre la necesidad de regular a los bancos más de cerca para evitar el riesgo de otro colapso financiero.