Argentina y Brasil analizarán trabas comerciales

El 4 y 5 de febrero estarán en el país funcionarios del gobierno de Da Silva para discutir con sus pares argentinos las relaciones comerciales bilaterales, luego de la adopción de licencias no automáticas a importaciones por parte de los dos países.

Lula da Silva quiere visitar a Cristina Fernández.
Lula da Silva quiere visitar a Cristina Fernández.(NA)

A dos meses de que la presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, y su par brasilero, Luiz Inácio Lula Da Silva, acordaron que sus ministros y cancilleres se reunirían cada 45 días para analizar la relación comercial bilateral, funcionarios del vecino país iniciarán la gira por Argentina.

La cumbre ministerial está prevista para el 4 y 5 de ferbero, y el primer encuentro será entre el canciller argentino Jorge Taiana y el brasilero Celso Amorim, y luego se sumarán los brasileños Miguel Jorge y Guido Mantega (de Industria y de Hacienda) junto a Débora Giorgi y a Amado Boudou.

En tanto, está previsto que Lula Da Silva venga al país en marzo para la primera reunión de las cuatro que mantendrá durante 2010 con Fernández de Kirchner, según publica el suplemento económico del diario Clarín.

La última disputa entre ambos países, poco antes de la visita de Cristina a Brasilia, se resolvió "salomónicamente". La Argentina prometió a Brasil que, a partir de enero, levantaría en la práctica el sistema no automático de permisos de importación de bienes brasileños. En verdad, el compromiso debe limitar la demora para expedir esas autorizaciones a los 60 días que establece la Organización Mundial del Comercio. Brasil había detectado que el tiempo para admitir las ventas brasileñas al mercado argentino en algunos casos llegaba a más de 6 meses, con lo cual se estaba en presencia de barreras al comercio.

Según un acuerdo de último momento que salvó el encuentro presidencial del 18 de noviembre de un fracaso inminente, los jefes de Estado admitieron que entre ambos países debe establecerse un régimen expeditivo para el intercambio de bienes perecederos y estacionales. Fue entonces que instruyeron a sus respectivos ministros a facilitar el diálogo permanente, capaz de monitorear la fluidez del comercio bilateral. También coincidieron que era preciso encarar "los desafíos estructurales de la integración, que pasan por el fortalecimiento de la integración de cadenas productivas, el alza de las inversiones y la ampliación de las asociaciones entre empresas".