Un reciente artículo publicado por el diario digital TotalNews revela que Argentina está por ceder uno de sus recientes y más queridos logros:Tener como variedad emblemática exclusiva al Malbec. Al vino, al varietal, que con tanto esfuerzo los hacedores argentinos lograron dominar y perfeccionar.
Hoy no es noticia que el Malbec argentino es reconocido en los principales centros de consumo del Globo. Inglaterra, la vidriera del mundo, fue uno de los primeros mercados que lo adoptó, lo puso de moda y lo catapultó al resto del mundo. El asunto es que ahora Francia, o al menos una parte de ella, quiere un bocado y reclama tener al Malbec como emblema. Luego de que desde Francia, se dice hace tiempo, la palabra Malbec nació por el término "mala boca". La versión no ha sido confirmada como tampoco cómo terminará esta historia para el deshonor del vino argentino. A continuación el texto completo de la novedad anunciada, por el periodista Alfredo Usher.
El Malbec de la 1ra. Zona Mendocina y Cahors (Francia): Una vergüenza
Mucho revuelo ha causado en la vitivinicultura mendocina en particular y en la argentina en general, la alianza –para nada estratégica para Mendoza y sí para Francia- entre las intendencias de Luján de Cuyo y Maipú (famosas mundialmente por la calidad de sus vinos Malbec) con los vinicultores de la zona de Cahors, Francia, de donde supuestamente es originaria nuestro varietal emblemático, donde la llamaban ‘côt’ y era considerada una variedad de baja calidad enológica.
Y el tema ha salido a la luz a través de un Concurso Internacional de Malbec a celebrarse precisamente en Cahors en noviembre próximo –casi superponiéndose al tradicional Malbec al Mundo 2009, que anualmente se realiza en Mendoza- el cual, según distintos sectores de la vitivinicultura mendocina, asociaciones profesionales, entidades gremiales empresarias, organismos oficiales, etc.- consideran inconveniente desde el punto de vista estratégico para los Malbec mendocinos y argentinos en general.
Resulta interesante analizar cuidadosamente esta situación, porque pone de manifiesto palmariamente aquello de que no existen casualidades, sino causalidades.
Intereses en juego. Es evidente que los vinos del hemisferio sur –con sus excelentes varietales- le han restado a Francia, principal exportador de vinos del mundo, alrededor de un 12 a 15% de su mercado externo, logrado en base a los vinos genéricos con denominaciones de origen controladas (DOC).
Ello ha llevado a los galos a una reconversión importante de su vitivinicultura, en pos de recuperar la porción de mercado perdida, usando las mismas armas que sus competidores. O sea, con los varietales. Aún a costa de romper con su vieja cultura de genéricos DOC.
¿Y cuál es una de las patas visibles de esa nueva estrategia? La iniciada hace dos años atrás por los viticultores y vinicultores de Cahors. ¿Cómo? Con un simple razonamiento: Si Cahors tiene el côt (Malbec) y Mendoza (Luján y Maipú, principalmente) es famosa en el mundo por la calidad de sus Malbec (recordemos que este es el varietal que más creció en el mercado de USA posicionando el crecimiento del vino argentino), es conveniente colgarse de la fama de éstos para revivir al que nunca le dieron importancia ellos.
Entonces pues, elaboraron un plan para asociarse con mendocinos dóciles, en turbias complementaciones, para aprovechar la fama alcanzada por el esfuerzo mendocino. Y así inventaron intercambios de productores entre ambas zonas, imaginan comercializaciones futuras conjuntas, y buscan en Mendoza, interlocutores-socios dóciles y ‘ávidos de fama’, que les preparen el desembarco en nuestra propia casa.
Entre medio y como sin querer, los galos de Cahors ya ni hablan del “Côt”, y sòlo se les escucha hablar del “Malbec”. ¿Vivos, no? Y nosotros, ¿somos ‘giles’ o incautos? ¿O un ‘asamblage’ de ambas? Pero detrás siempre hay algún ‘vivillo’ que se deja comprar por ‘espejitos de colores’. ¡Prebendas, siempre prebendas!
Y es así como exponen sus vinos en Mendoza en 2008 de la mano de sus nuevos socios: un asesor obediente a los intereses franceses y a los intendentes de Luján y Maipú (más ávido de protagonismo el primero que el segundo). Y así se organiza este Concurso, un verdadero pelotazo en contra a nuestros intereses estratégicos.
¿Y el PEVI ?
Muy bien, gracias. No existe para el intendente de Luján, Licenciado en Enologìa Omar Parisi.
Todo lo arma por izquierda, a través de un ‘asesor en las sombras’, que nunca aprobó ni conoce bien la trascendencia de una política de Estado de una cadena de valor, como es el Plan Estratégico Vitivinícola Argentina 2020 (PEVI), y que sin más lleva a este jefe comunal intrépido, al borde del quiebre con el sector vitivinícola mendocino, y pone en riesgo a toda la vitivinicultura argentina.
Porque es bueno en convenir, que tanto la tecnología y las bondades agroecológicas del país, han demostrado abiertamente que en todas las zonas pedemontanas se obtienen buenos Malbec, para que sólo se lo apropien Luján de Cuyo y Maipú.
Es de destacar que, en este caso específico, lo único que asociaciones de profesionales de la enología y entidades vitivinícolas de Mendoza defienden al unísono, es el prestigio y la propiedad del Malbec que supieron conseguir, y que inescrupulosamente algunos se los quieren rifar.
Porque a no engañarse: el Concurso –en el marco de una metodología tortuosamente diseñada-, sería dividido entre los Malbec del hemisferio norte (para que gane un francés), y los del hemisferio sur (¿harán ganar a un argentino?) será ganado de entrada por “Malbecs” de Cahors, lo que sumado al poder de marketing e imagen país vitivinícola de Francia, ya se sabe quién será el ganador y quien el perdedor. ¿O caben dudas de lo que enseño la historia acerca del expansionismo imperial francés? ¿El intendente de marras y su ‘asesor en las sombras’ sabrán de la existencia de Napoleón?
Y como todo lo que arman los franceses con sus amanuenses, esto no es un proyecto coyuntural, sino a largo plazo. Por lo tanto,¡¡¡ Ojo !!! señor PEVI, a encuadrar a las “ovejas desmadradas” que esto –como va para largo- es netamente estratégico, y por lo tanto, de su incumbencia: ¡Hay que abortarlo a tiempo!
El patriota asesor
Párrafo aparte merece este personaje ignoto, sin antecedentes de ninguna idoneidad técnica en la vitivinicultura, y que, no obstante ello, llegó a ocupar dos importantísimos cargos en la vitivinicultura, como los de presidente del INV (Instituto Nacional de Vitivinicultura), y de la OIV (Organización Internacional de la Vid y el Vino).
La contradicción surge sola: ¿Cómo hizo? Bueno, ni siquiera eso lo consiguió él, sino su hija que lo hizo consuegro del recordado jefe de gabinete en la década del 90, Eduardo Bauzá. Está todo dicho: llegó bajo el ‘paraguas’ de Menem.
Y algo más. Ser un incondicional de los franceses en materia vitivinícola, y en servilismo para sus proyectos personales, como el que se comenta ahora.
El Licenciado en Enología Félix Roberto Aguinaga (de él se trata), de indisimulable tendencia progala, es el mentor entre las sombras de este desaguisado que perjudica al Malbec mendocino y argentino en general, con lo que ha logrado irritar al sector profesional y empresarial, aun a aquel que en algún momento lo cobijó y amparó.
Por si ello fuese poco, ya en su jubilación, supo hacerse nombrar presidente de una llamada “Academia Nacional del Vino”, de manera similar a otras existentes en el mundo, pero que son manejadas por reconocidos hombres de ciencia que trabajan en bien de sus propias vitiviniculturas, no de la francesa exclusivamente.
¿Y cuál es la anécdota?
La triste de siempre de parte de algunos dirigentes que no miden las consecuencias de sus ambiciones desmedidas a nivel estrictamente personal, y que con esa irresponsabilidad son fácilmente presa de personeros de intereses foráneos, que lo que menos hacen es respetar y menos responder a los intereses supremos de su propia provincia, y mucho menos del país. ¡Y ni hablar de la dignidad ética de su propia profesión!