La presión tributaria, que se calcula a partir de la relación entre la recaudación y el producto bruto interno (PBI) indica el porcentaje promedio de impuesto que abona cada habitante.
A contramano de la percepción ciudadana, es frecuente oír que el nivel de presión fiscal en la Argentina es reducido y que otros países tienen casi el doble de presión tributaria que la Argentina.
Sin embargo, los estudios comparativos en esta cuestión carecen en general de rigor metodológico, pues relacionan datos de PBI y de recaudación surgidos de procedimientos de recopilación y medición heterogéneos. Mucho menos está probado algún vínculo causal entre presión y desarrollo económico.
Por otro lado, Arthur Laffer mostró hace ya rato que a partir de cierto nivel, el aumento de presión genera caídas en la recaudación por evasión. La metodología habitualmente utilizada para medir la presión tributaria -y que la ubica en torno al 27 %- implica gruesos errores de estimación.
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