Las cuasimonedas se convirtieron en una amenaza efectiva para las provincias. Apenas un día después de que Córdoba hiciera pública su intención de emitir una moneda propia para destrabar una situación fiscal más que comprometida, llegaron los ansiados fondos del Tesoro Nacional.
Tener a las provincias con la soga al cuello, especialmente a las gobernadas por la oposición, puede convertirse en un juego peligroso y un arma de doble filo para el Gobierno. Tierra del Fuego ejerció presiones similares para conseguir un adelanto de la coparticipación y es la segunda vez que Córdoba empleó el mismo mecanismo. La anterior ocasión fue a comienzos de año cuando explotó la crisis en el sistema previsional en la provincia.
El resultado de este tire y afloje no fue fortuito sino la consecuencia de una estructura tributaria de dependencia creciente en los últimos años. El reparto pasó de un promedio de 60% y 40% para Nación y provincias respectivamente en el promedio de la década de los noventa, a menos de 70% y 30% en la era K, y la diferencia se amplía al considerar las transferencias discrecionales para obras de infraestructura.
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Las cuasimonedas se convirtieron en una amenaza para las provincias, según describe Santiago Chelala en su columna. Un día después de que Córdoba hiciera pública su intención de emitir una moneda propia para destrabar una situación fiscal, llegaron los fondos del Tesoro Nacional.