Los cambios en las condiciones climáticas normales de las zonas vitivinícolas del país podrán afectar severamente la industria del vino, según advirtió el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) en un informe que hizo público hoy.
La investigación sale a la luz justamente en una semana de altas temperaturas en la provincia, que se acercarían a los 30 grados de máxima, sin viento Zonda, a pesar de que falta casi un mes para el comienzo de la primavera.
Pero en el largo plazo la transformación del clima aparece como un desafío para la principal actividad agrícola de Cuyo; auque los cambios en el clima no siempre traerán efectos negativos, porque algunos podrían ser positivos, según aclara la ingeniera Carla Aruani a cargo de la investigación en el INV.
La intensidad de las temperaturas en el último verano, que terminaron afectando la calidad de los vinos ya despertó el alerta entre los empresarios del sector. En este sentido, Mauro Sosa, gerente del Centro de Bodegueros del Este manifestó a MDZ una preocupación común en los colegas de la zona norte principalmente.
Además del intenso calor, este fenómeno, producto del efecto invernadero y la destrucción de la capa de ozono, generaría mayor aparición de efectos extremos como sequías severas, granizo y mayor incidencia de pestes y enfermedades en los cultivos.
El efecto inmediato de las altas temperaturas, expone el informe del INV, es un aumento en la evapotranspiración de las plantas y también en la evaporación desde el suelo y los reservorios de agua.
Por esto mismo, otra de las consecuencias es el aumento en la intensidad de lluvias durante el verano, que provoca mayor erosión de suelos, inundaciones en zonas bajas, aumento el escurrimiento y, por lo tanto, habrá un menor almacenaje de agua en el perfil del suelo.
Aruani también advierte que tendrán mayor incidencia las enfermedades criptogámicas, y habrá problemas en la polinización y cuaje del fruto; todos problemas íntimamente relacionados con la calidad de la uva y, por lo tanto, de los vinos.
El IPCC (Intergobernmental Panel on Climate Change) recomienda a los países mitigar el cambio climático, reduciendo la emisión de gases con efecto invernaderos; pero también adaptar los “sistemas ecológicos, sociales y económicos” a la transformación que ya sufre del planeta.
En este sentido, la ingeniera sostiene que “la adaptación aparece como una opción inevitable y prioritaria”, ya que el cambio climático ya es una realidad.
¿Cómo ajustar la vitivinicultura al cambio?
Ofrece la especialista del Instituto Nacional de Vitivinicultura una serie estrategias que se pueden implementar en la actividad:
-Trabajar en mejoramiento genético, luego de identificar los genotipos de mayor resistencia a la sequía, por ejemplo.
-Diversificar, utilizar mezclas de variedades de vid;
-Invertir en riego por goteo, para aumentar la disponibilidad y la eficiencia en el uso de agua.
-Disminuir el raleo de hojas alrededor de los racimos, para evitar daños extremos;
-Usar malla antigranizo y/o seguros agrícolas;
-Ordenar el territorio, para localizar las actividades agrícolas en lugares que minimicen la vulnerabilidad.
También propone, la información y concientización social en materia de cambio climático; pero, principalmente pide Aruani “investigación, investigación, investigación”.
En el pasado mes de junio la fundación The Climate Project (Proyecto de cambio climático), realizó en San Rafael “Primeras Jornadas sobre Desarrollo Urbano Sustentable” y prometió la visita de su fundador, el ex vicepresidente de Estados Unidos y Premio Nobel de la Paz Al Gore.
¿Cómo afectará el cambio climático a la vitivinicultura?
Además de altas temperaturas, este fenómeno, derivado del efecto invernadero y la destrucción de la capa de ozono, generaría mayor aparición de sequías severas, granizo y una fuerte incidencia de pestes y enfermedades en los cultivos. El INV propone adaptar los cultivos al cambio.