El Gobierno argentino busca "normalizar la relación con el Fondo Monetario Internacional, pero eso no implicaría volver a pedir financiamiento del organismo internacional.
Por lo menos esa es la línea que bajó desde la Casa de Gobierno al Ministerio de Economía para avanzar en la negociación con el Fondo Monetario. “Lo que se busca es participar en las discusiones más de lo que se participa ahora y tener mayor contacto, por ejemplo, a nivel técnico”, explicó una fuente oficial.
“Argentina está en el G-20 y como parte de ese grupo corresponde tomar una posición y normalizar las relaciones. Hay dos ejes: no volver a pedir financiamiento ni someterse sus políticas”, insistió la fuente consultada, y subrayó que ésa es la decisión adoptada por la actual administración, según publica el sitio elargentino.com
Como ejemplo de contactos técnicos, en el gobierno levantan la asistencia que recibió Ana Edwin cuando llevó a Washington las mediciones del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). La intención es profundizar esa situación.
Además, indicaron que la situación que existe con el organismo multilateral es de alejamiento pero no de ruptura. “El representante argentino se sienta en las reuniones de directorio”, subrayaron. Se trata de Pablo Pereyra, quien asumió en lugar de Héctor Torres en septiembre pasado.
Esta posición incluye aceptar las auditorías: “La Argentina tiene mucho para mostrar sobre el manejo de la crisis, antes, durante y después”, afirmaron.
De todos modos, la política de acercamiento al Fondo –al igual que la de intentar resolver la deuda con el Club de París y la posibilidad de despejar los conflictos con los hold outs– están ligadas fuertemente a la decisión de volver a los mercados voluntarios de deuda.
Esa definición no es nueva ni llegó con el ministro de Economía, Amado Boudou. Se había tomado mucho antes de que su nombre comenzara a sonar en los pasillos de la Casa Rosada.
Eso se terminó de definir en el segundo trimestre del año. “Hay que disminuir la incertidumbre respecto de la capacidad de pago de Argentina para los próximos años, con especial énfasis en el 2010”, habían definido en el Ministerio de Economía en consulta con la mesa que se reúne en la quinta de Olivos.
Esa premisa, que el viernes pasado tuvo el primer capítulo de la nueva gestión en Economía con el anuncio formal del canje de bonos de corto plazo atados a la inflación, persigue el objetivo de “normalizar la situación financiera soberana y generar condiciones para un retorno a los mercados internacionales de deuda”. Así se definió hace varios meses.
En ese esquema fue que se decidió la salida de Carlos Fernández y el pase de Boudou desde la Administración Nacional de la Seguridad Social al Ministerio de Economía: “Habla el mercado y se pone contento”, reconocieron en el Gobierno.
Sin embargo, eso no implica que la Argentina vaya a seguir el camino de México, que en abril pasado logró un acuerdo en el marco de la Línea de Crédito Flexible por unos u$s47.000 millones. “No nos convencen esos créditos, porque si bien son un avance respecto de los stand by que establecían políticas a futuro, igual establecen condicionamientos”, señalaron en el gobierno.
“Nosotros creemos que si somos parte del Fondo Monetario y tenemos un problema, por ejemplo en la balanza de pago o en la cuenta corriente, lo que tendría que hacer el organismo es prestar sin preguntar por la alineación en política económica, y eso no significa regalar plata”, definió.
El acuerdo de pago con el Club de París se buscará por fuera del programa con el Fondo Monetario Internacional. Ése será el camino que intentará trazar el Gobierno: “Si tienen normativas obsoletas se pueden buscar otras alternativas”, afirmaron.
Con esa definición, se intentará negociar otro tipo de acuerdo. Es que, la decisión de la administración central es no volver a someterse a un escrutinio del organismo que incluya definiciones de política económica.
La decisión del pago de las obligaciones por u$s6.700 millones fue anunciado por la presidenta Cristina Fernández poco antes de la caída de Lehman Brothers. La idea original era hacerlo en un solo pago, pero la crisis mundial modificó los esquemas.
En tanto, el Gobierno no dejó de tener contactos con los tenedores de deuda que no aceptaron la propuesta de canje del 2005, pero aún no se escuchó una propuesta “aceptable”.
Así lo indicó la semana pasada el ministro de Economía, Amado Boudou, y lo repitieron fuentes del Gobierno.
El Gobierno busca "normalizar" la relación con el FMI
El Gobierno Nacional quiere volver a negociar con el Fondo Monetario Internacional, pero sin pedirle dinero, según trascendió. La intención de la Argentina es profundizar su participación política para mejorar las condiciones de acceso a los mercados internacionales.