Los industriales del sector autopartista están delineando los últimos detalles de un plan que acercarán al Gobierno para concretar el postergado sueño de volver a tener un auto “más argentino, según publica el sitio iProfesional.com
directivos y técnicos de Grupo PROA -entidad que nuclea a más de 20 empresas del sector autopartista y vinculada a ADIMRA- están ajustando los detalles del proyecto.
El objetivo que persiguen es aumentar el nivel de participación de los componentes nacionales en cada auto que sale de las terminales.
Sucede que hoy la situación es sumamente despareja: desde el Grupo Proa calculan que apenas 20 de cada 100 partes que componen un vehículo están fabricadas en el país.
En la misma línea, según estimaciones de AFAC, en términos de valor del vehículo, la proporción sería de apenas 25 por ciento.
Estos niveles están muy por detrás de Brasil, mercado que exhibe un nivel de integración entre las fábricas y las terminales cercano al 80 por ciento.
Desde el sector aseguran que el proyecto es de sumo interés para el Gobierno, ya que el intercambio comercial de autopartes registró el año pasado un histórico déficit de u$s5.370 millones, lo que implicó un alza del 30% con respecto al de 2007.
Este rojo puso hace rato en alerta a Moreno, que tiene la orden de evitar desde su Secretaría que el comercio exterior argentino siga comiéndose dólares, algo fundamental cuando la fuga de capitales amenaza con acercarse este año a los u$s20.000 millones, la Argentina no cuenta con crédito externo y se depende más que nunca del superávit comercial para garantizar el mayor colchón posible de billetes verdes.
Con esta finalidad, el Gobierno implementó un “operativo cerrojo” que consiste en largas demoras en la aprobación de las licencias no automáticas, un trámite obligatorio para una canasta determinada de bienes de consumo.
Las mismas, según la Organización Mundial del Comercio (OMC) pueden demorar 30 días pero en la Argentina los plazos superan los 300. Con estos retrasos, desde la Cámara de Importadores (CIRA) alertaron que hay un “enorme” stock de licencias acumuladas que ya quedaron inutilizadas.
A esta estrategia de cerrar el frente externo, Moreno sumó otras modalidades. Con el sector del calzado, por ejemplo, juntó al sector industrial con el importador para trabajar en un esquema donde se reemplacen los componentes traídos del exterior por partes fabricadas en la Argentina.
Después fue por más: antes de las elecciones, se reunió con las terminales y las exhortó a que, poco a poco, incluyan más componentes nacionales con el objetivo central de evitar que se escape una multimillonaria suma de dólares. Caso contrario, un empresario del sector que prefirió mantener su nombre en reserva, aseguró que Moreno “en un momento les sugirió que, en caso contrario, les empezaría a frenar las importaciones”.
La presentación del proyecto al Gobierno había quedado pospuesta por el proceso eleccionario. A esto se sumó que el plan está atado en gran medida a la suerte de Guillermo Moreno, el principal interesado en que prospere la iniciativa. De este modo, los rumores que se diseminaron las últimas semanas sobre la inminente renuncia del polémico funcionario frenaron la avanzada de los industriales.
Sin embargo, con Moreno fortalecido en Comercio Interior, los empresarios apuran los últimos detalles para que el “sueño” de un auto más argentino finalmente vea la luz.
“Estamos trabajando. El objetivo es que, una vez que tengamos el estudio definitivo, se lo presentaremos al Ministerio de la Producción, con la idea de que luego nos encontremos con las terminales para definir el futuro del plan”, explicó a este medio Julio Rodríguez, secretario del Grupo PROA.
El directivo agregó que “estimamos que dentro de los próximos 30 días vamos a concretar la reunión con el Gobierno”.
Lo que impulsan los autopartistas es la creación de un auto económico pero no desde cero.
”Sabemos que diseñar y construir un vehículo desde la nada es imposible en este momento”, explicó Rodríguez.
“El plan que vamos a negociar es que las automotrices puedan salir al mercado con sus modelos más económicos pero con mayor integración de autopartes hechas en la Argentina y a un menor precio que el actual”, agregó.
Para lograr esto, la entidad no apunta a vender autos “pelados”, es decir, repitiendo viejas fórmulas como fue el Vivace en los 90, cuyas unidades salían de fábrica sin detalles básicos.
La idea es, entonces, que los vehículos se fabriquen con una motorización menos “picante” que la actual, es decir, renunciando al estándar de los 1.600 centímetros cúbicos al que está acostumbrado el público argentino.
Así, se apunta a que los autos estén equipados con motores chicos, de 1.300 centímetros cúbicos, como muchos de los que ahora vienen desde Brasil.
A esto se le sumarían reintegros a las terminales del orden del 10% por incorporación de piezas “made in Argentina”, uno de los principales objetivos del proyecto.
Como parte de esta iniciativa, hay un aspecto clave que explica el núcleo central del plan: que los motores y las cajas de cambio sean nacionales. Cabe destacar que ambos componentes son producidos actualmente en el país por pocas terminales y con fuerte incidencia de bienes importados.
Desde Grupo PROA plantearán acompañar el plan con una serie de ventajas impositivas para los compradores, de manera de hacer aún más atractivo el precio final de cada unidad.
”El objetivo es que un 0 Km, que hoy se ofrece en el mercado levemente por encima de los $30.000, pueda salir a la calle en $25.000”, explicó.
Según Rodríguez, el proyecto es clave para el futuro del sector porque “la industria autopartista está en emergencia”.
“Estamos con una capacidad ociosa importante”, destacó, para luego explicar que las empresas que trabajan para las automotrices bajaron entre un 40 y un 60% el ritmo de producción, mientras que aquellas que fabrican para el mercado de reposición experimentaron una contracción que llega al 40%.
“Esto crea un problema social, porque sí o sí implica que las empresas van camino a reducir personal”, aseguró Rodríguez.
Para el secretario de Grupo PROA, “si bien se va a recuperar de aquí a fin de año la venta y exportación de autos, no vemos que esto impacte muy significativamente en la situación del autopartismo, porque el componente importado es muy alto. Por eso, para nosotros es clave trabajar en una mayor integración local”.
Avanza el proyecto del auto "made in Argentina"
Empresarios industriales están delineando el proyecto de auto nacional para presentarlo en los próximos días al Ministerio de la Producción para fomentar la fabricación de autos con mayor proporción de autopartes nacionales, publica el sitio iProfesional.com.