La OEA llegó a un acuerdo para readmitir a Cuba

La Organización de Estados Americanos dejó sin efecto la resolución que en 1962 expulsó a la isla del organismo. Estados Unidos fue uno de los países que abrió el debate para la vuelta de Cuba.

La vice canciller de Honduras, Patricia Licona junto al secretario adjunto de la Organización de Estados Americanos, Albert Ramdin. Foto: El Nuevo Herald
La vice canciller de Honduras, Patricia Licona junto al secretario adjunto de la Organización de Estados Americanos, Albert Ramdin. Foto: El Nuevo Herald

La Organización de los Estados Americanos alcanzó hoy por consenso un acuerdo para readmitir a Cuba, al dejar sin efecto la resolución que en 1962 la excluyó, afirmó en Honduras el canciller de Ecuador, Fander Falconí.

"Es un pleno reintegro y abolición de los temas que incluyó la exclusión de Cuba en el año 62'', dijo Falconí, que asiste a la XXXIX asamblea general de los 34 países de la Organización de Estados Americanos (OEA) en la ciudad hondureña San Pedro Sula (norte), a periodistas.

"La resolución no involucra ningún tipo de condicionamiento'' para el retorno de Cuba, agregó.

La OEA se había enfrascado en un debate sobre el retorno de Cuba. Varios países, liderados por Estados Unidos, buscaban que se eliminara la resolución de 1962 pero que se condicionara la vuelta de Cuba a que cumpla con los instrumentos de la organización, como la Carta Democrática.

El ex presidente de Cuba, Fidel Castro, que encabezó la revolución que derrocó al dictador Fulgencio Batista, declaró recientemente que su país no aceptaría jamás regresar a la organización, con sede en Washington, a la que acusa de cómplice de la política intervencionista de EE. UU. en América Latina.

Tras conocerse la decisión de los miembros de la OEA, EE. UU. ha advertido que el regreso de Cuba dependerá del respeto del régimen cubano a los principios democráticos y los derechos humanos, según ha dicho un portavoz del departamento de Estados Unidos.

La secretaria de estado norteamericana, Hillary Clinton, había declarado, poco antes de abandonar la sede del encuentro, que "no había consenso" entre los países participantes para revocar la resolución excluyente.

Clinton intentó condicionar un eventual regreso de La Habana a la OEA al cumplimiento de los principios y valores democráticos y de derechos humanos por los que se rige el organismo, sin éxito.

La aplicación estricta de ese rasero habría supuesto la expulsión de EE. UU. del organismo de tener en cuenta la participación de sucesivos gobiernos de ese país en la instauración de regímenes totalitarios y la financiación de movimientos subversivos en Chile, Argentina y Nicaragua, por citar algunos ejemplos.

Zelaya, en su discurso inaugural, señaló que los países miembros de la OEA no pueden irse de la Asamblea "sin reparar la infamia contra un pueblo al que la gran democracia americana, basándose en esta resolución (de 1962), ha mantenido cercado con un bloqueo inútil", en referencia al embargo impuesto por EE. UU. a Cuba.