Claves para entender la economía que viene

El resultado de las elecciones debería llevar a reflexionar sobre el futuro del país, en el marco de un mundo en recesión. No hay que confiarse de las noticias presuntamente positivas. Aquí los puntos principales y las soluciones propuestas.

El sueño de la soja salvadora, es sólo un sueño. Foto: NA /Archivo
El sueño de la soja salvadora, es sólo un sueño. Foto: NA /Archivo

A partir del resultado de los comicios legislativos, que le restan fuerza al gobierno nacional, es necesario analizar el futuro económico del país, sin perder de vista el contexto internacional.

Por una parte, la economía mundial estaría dejando de caer y eso aporta un buen marco para el desarrollo de la Argentina.
 
Como subió el precio internacional de la soja (la vedette de los commodities argentinos), eso permite que ingresen más dólares al país; aunque no es, en absoluto, suficiente. El sueño de la soja que nos salva es solo eso, un sueño.
 
No hay que confiarse en las noticias presuntamente positivas que indican que el superávit comercial (balance entre exportaciones e importaciones) sube. Sube por una muy mala razón, ya que caen las exportaciones (por la retracción mundial) y las importaciones descienden aun más, a causa de la recesión interna.
 
Los problemas económicos internos de Argentina son los que más deben preocuparnos en este momento: 
 
1) Fuga de Capitales: Desde hace un año y medio las empresas, los bancos y los individuos están comprando dólares por desconfianza. Nada menos que U$S 2.000 millones por mes. Esta sangría debe ser detenida por que no es sostenible por muchos meses más. Si lo tratan de arreglar “a la Moreno”, con más controles discrecionales o aún creando un dólar comercial y otro financiero, fracasarán. La recuperación de la confianza en el país es, en realidad, el único camino.
 
2) Devaluación: un país con financiamiento, impuestos lógicos, productividad laboral y genuina competitividad internacional quizás podría funcionar con el dólar actual. En la desquiciada economía argentina, una devaluación es el único camino para darle rentabilidad al turismo, la industria y muchos sectores del campo. El gobierno casi seguramente deberá recurrir a ella. Pero ¡ojo! Que no es lo mismo una devaluación administrada por las autoridades, que una forzada por el mercado debido a la fuga de capitales.
 
3) Superávit fiscal y riesgo país: El superávit primario del gobierno nacional -que además esta cayendo- NO alcanzará para pagar la deuda pública del 2009 y el 2010; al tiempo que en el mundo nadie le presta plata a la Argentina. Es por eso que el riesgo país es enorme, mucho mayor al de otros países latinoamericanos, y las tasas de interés locales son altísimas. Estos indicadores muestran que hay dudas cada vez mayores sobre si Argentina pagará su deuda o la renegociará nuevamente y, en ese caso, en qué términos.
 
¿La solución? Insistimos: renovar la confianza y la credibilidad son el camino para salir del atolladero.
 
Sin en las próximas semanas vemos un gobierno dando pasos serios para acoplarse al mundo civilizado y poder conseguir nuevo financiamiento voluntario para pagar la deuda, y al mismo tiempo administra una devaluación gradual para reactivar y toma medidas para frenar la fiesta del gasto publico y los subsidios, tiene buenas chances de salir airoso de la situación.

No se  trata de que deba hacer nada del otro mundo ni mucho menos ser “de derecha”, sólo manejar la economía como lo hacen habitualmente Brasil, Chile, Méjico y tantos otros gobiernos de distintas ideologías políticas.
 
Lo entenderá así Néstor Kirchner? Quizá luego de la derrota electoral pueda reflexionar nuevamente sobre estos temas.