Bonos argentinos caen 2,68% y salta el riesgo país

Un informe del Banco Mundial sobre la debilidad del crecimiento económico en todo el planeta alimentó los temores de los inversores y los precipitó hacia la búsqueda de seguridad. El descenso de nuestros bonos estuvo encabezado por el Par's.

Foto: Web
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La mayoría de los bonos de la deuda pública argentina cayeron hoy por el barranco con un promedio de 2,68 por ciento.

La suba de los Bonos del Tesoro (BT) estadounidense amplió sensiblemente la diferencia de las tasas de interés implícitas en ambos tipos de bonos provocando el aumento en el riesgo argentino en 48 puntos básicos (PB).

El indicador Embi Plus (EB+) elaborado por la banca J. P. Morgan (JPM) saltó al nivel de 1.231 pb que mantuvo a la Argentina en el tercer lugar, dentro de la tabla de riesgos, detrás del líder, Ecuador, con 2.692 pb y de Ucrania con 1.282 PB.

La tabla muestra dos comportamientos bien diferenciados: El de esos tres países a los que se agrega Venezuela con 1.175 PB y el de los restantes once (Indonesia, Bulgaria, Rusia, Filipinas, Turquía, Colombia, Brasil, Sudáfrica, Panamá, Perú, y Méjico) cuyos niveles Tienen tres dígitos y se encuentran comprendidos entre el rango de 427 y 267 PB.

Méjico es el más confiable con el menor de esos niveles mientras que en medio de esos dos grupos se ubica el nivel General con 458 PB lo que muestra la marcada dispersión que separa a los mismos.

El comportamiento mixto de las cotizaciones internacionales en materias primas blandas, -café, cacao y azúcar entre otros-; el de los metales y, en particular, la violenta caída del petróleo en 6,14 por ciento para el Brent  a 66,49 dólares y de 3,61 para el WTI a 67,09 dólares el barril de crudo, pesó sobre la decisión de los inversores determinando la búsqueda de seguridad en los BT y el desprendimiento de mayor riesgo en los títulos de deuda de países con economías emergentes.

Los precios de los BT subieron hasta un máximo de un dólar y monedas para los títulos a largo plazo (30 años) ante un debilitado mercado de acciones donde Wall Street pareció dudar sobre la fuerza de recuperación en la economía estadounidense; al menos por este año.

Además, un informe del Banco Mundial (BM) sobre la debilidad del crecimiento económico en todo el planeta alimentó los temores de los inversores y los precipitó hacia la búsqueda de seguridad.

Al mismo tiempo, una ronda de compras de BT por parte de la Reserva Federal (FED) apoyó su tendencia alcista mediante adquisiciones de deuda que vence entre cinco y seis años.  

No obstante, el mercado de deuda operó nerviosamente porque el Tesoro subastará un récord de 104.000 millones de dólares en bonos durante esta semana, en la que también se verificará una reunión de dos días (martes y miércoles) de los miembros de la FED cuyo comunicado dará una idea más clara acerca de qué es lo que piensan sobre las perspectivas del crecimiento económico.

La FED marcará, también, el nivel de la tasa de interés que controla y se aguarda que dé indicios sobre su programa de adquisiciones de BT por 300 mil millones de dólares.

El descenso de nuestros bonos estuvo encabezado por el Par’s,  emitido en dólares bajo ley neoyorquina, con 8,16 por ciento a 90,00 unidades.

Esa tendencia determinó importantes pérdidas, por tomas de ganancias, frente a la actitud de entidades oficiales que se mostraron remisas a seguir manteniendo el anterior nivel de cotizaciones a costa de un permanente arbitraje por parte de inversores y operadores.

Dichas tomas se produjeron cuando el mercado advirtió la escasa presencia de los entes oficiales que en jornadas anteriores habían adoptado una actitud compradora en casi toda la línea de bonos.

Su acento comprador se había focalizado en el Boden 2.012 debido al adelantamiento en la efectivización del servicio financiero correspondiente a agosto próximo (cupón número 15), dispuesto por el Gobierno Nacional con la intención de dar una señal al mercado acerca de su vocación y capacidad de pago sobre la deuda pública.

Dicho bono cotiza ahora por separado de su cupón de pago (renta y amortización de capital) y tanto en negocios normales de 72 horas (N) cuanto en el de contado inmediato (CI).

La diferencia de cotizaciones permitió un arbitraje entre esas variables (compras de unas contra ventas de otras) que fue bien aprovechado por rápidos y hábiles operadores conocidos en la jerga bursátil como ‘arbitrajistas’.

Las mayores oscilaciones diarias, -que son las que permiten arbitrar a los más hábiles- se registraron en el Boden 2.013 con 4,97 por ciento; el Boden 2.012 en CI con 4,73; y en el Bogar 2.018 con 4,61 por ciento.

Ese Boden perdió 3,83 por ciento en el CI; 3,57 en el ‘N’ y 0,30 por ciento en el cupón número 15. Los promedios parciales mostraron la mayor caída en el Bogar 2.018 con 4,74 por ciento seguido por los Par’s con 4,38; los Discount’s 2,71; y los Boden con 2,56 por ciento.

Sólo se salvaron de la caída los cupones atados al desarrollo del Producto Bruto Interno (PBI) que avanzaron en 1,02 por ciento mientras estuvieron ausentes de ofertas los Cuasipar.

Los bonos argentinos acumulan ganancias de 9,50 por ciento en el mes de junio y de 36,99 en lo que va del año.